viernes, 8 de diciembre de 2017

La clave del autocontrol

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por Mariano Giacobone

Programar nuestra vida. Crear la realidad que deseamos. Controlar nuestros pensamientos. ¿Es eso posible?, o…

¿Somos simplemente espectadores?



La incesante actividad mental se manifiesta como un flujo de información secuencial que activa simultáneamente distintas partes del cerebro.
A este fenómeno orquestado se le llama colapsos o reducciones sincronizadas de la función de onda.
Esta onda es una vibración, una perturbación creada por el movimiento de la información, que incluye múltiples posibilidades y finalmente colapsa en una determinada.
En otras palabras, es la actividad eléctrica del cerebro, generada por la activación de grupos de neuronas determinadas.

La actividad mental es un fenómeno electroquímico

Esta actividad representa el movimiento de la información y la energía que se genera. Este movimiento es vibración, que crea una perturbación en el espacio, y se mueve en forma de onda, que contiene múltiples probabilidades de manifestación, pero que se materializara, es decir, se volverá partícula al interactuar con el observador. Esto se denomina en física, colapso de la función de onda. Cuando interactúa con el observador la información se particulariza produciendo una realidad determinada.

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Cada colapso de la onda de probabilidades en una partícula de conocimiento representa un evento consciente. 
Se estima que el cerebro, en promedio, gestiona unos 40 eventos o experiencias conscientes por segundo, e integra las diferentes señales creando la sensación de continuidad y coherencia.

El hemisferio cerebral izquierdo es el gran secuenciador. Su incesante actividad genera un flujo constante de actividad consciente que se corresponde con una química determinada y con una elevada actividad neuronal.

Sentimos o percibimos esta “corriente” de conocimiento como un pensamiento,  y respondemos conscientemente a estas percepciones o estímulos.

Nos “identificamos” con esta actividad electroquímica, que la mayoría de las veces se vuelve incoherente y desorganizada, precisamente por la falta de coherencia y de autocontrol.

El “diálogo interno” refuerza la idea y las conexiones neuronales, que configuran y modelan la parte física (hardware) y funcional (programas) del cerebro, esta capacidad plástica del cerebro está relacionada con la frecuencia y la intensidad de un determinado estímulo o señal: cuanto más fuerte y repetido es el estímulo más aumenta la fuerza sináptica (más proteínas, enzimas, moléculas y reacciones químicas) lo que produce un mayor impacto en el mundo físico. 

La conciencia crea y modela a la realidad material

La actividad mental establece los límites y la forma del “si mismo” o lo que conocemos por Yo.

Sabemos además que el nivel consciente representa apenas un pequeño porcentaje de la actividad total de la conciencia y que esta actividad emergente es el resultado de procesos o programaciones subconscientes. Solo llegan a la superficie los estímulos con suficiente energía que logran atravesar un determinado umbral por debajo del cual no se es consciente y por arriba si.

Cuando nos enteramos de algo, esto en realidad ya fue gestionado unas fracciones de segundo antes en los niveles subconscientes.

Por este motivo es importante filtrar con la atención y la negación (oposición), esta incesante actividad de la mente, ya que, y esto está demostrado por la ciencia, lo que consideramos como un “yo” real y sustancial o como un pensamiento propio y original, es simplemente una proyección y actualización momentánea de múltiples causas y factores entrelazados, más cercanos a un sueño que a algo “sustancial”.

Una proyección de imágenes e ideas sin sustancia propia.



Es la naturaleza holográfica de la realidad.

Nos cuesta aceptar esta verdad porque nuestros sentidos informan lo contrario y porque no comprendemos bien de que están hechas las cosas.
Si asumimos que el mundo físico es una creación de algo que no es físico, podremos realizar que la esencia de la materia es una vibración sutil con diferentes grados de conciencia.

Lo que la ciencia ha descubierto al explorar los niveles más profundos de la realidad es que nuestro universo está estructurado en niveles o planos de creación conectados los unos con los otros.

Estos niveles o planos de creación, van desde el nivel físico perceptible a nuestros sentidos, a los niveles más profundos: las moléculas, los átomos, las partículas elementales, el nivel cuántico, la luz, hasta la pura conciencia unificada, es decir, la conciencia o mente creadora (el TODO). Mundos dentro de mundos, dentro de otros mundos. 

Un universo estructurado en múltiples niveles de creación
La Creación diversificada en múltiples universos

La esencia de la Creación es la conciencia, el universo es una creación de la mente de Dios.
La conciencia se mueve y genera energía, que desacelera y se cristaliza o materializa. La materia es energía, la energía es conciencia. No existe nada fuera de la mente.

Por esta razón la conciencia está creando el nivel físico Y este plano material le sirve de vehículo o herramienta para poder manifestarse.

Nuestra mente es una proyección de la única Mente, es decir de la conciencia unificada. No existe por si misma, solo puede existir en interdependencia, compartimos esta esencia, emergemos de ella.
La individualidad solo aporta un punto de vista diferente, único, y aquí reside la clave de la experiencia y el autocontrol.


La ilusión del control consciente

En consecuencia, la sensación subjetiva de control consciente de la conducta y del comportamiento, es una ilusión.

La mayor parte del tiempo la conducta de los seres humanos no son más que respuestas reflejas no conscientes, y esto es un hecho demostrado por la ciencia. Se ha demostrado que nuestro cerebro toma las decisiones casi 1 segundo antes de que las asumamos conscientemente (Benjamin Libet, Kornhuber y otros).

Al carecer de una educación y un entrenamiento apropiado, la mayoría de las personas piensan de manera reactiva, es decir, reaccionan a los fenómenos de manera refleja y condicionada.

El proceso de decisión consciente necesita por lo menos 1 segundo para poder actuar, es decir, el consciente no puede reaccionar a un estímulo o una agresión externa si la respuesta tiene que tener lugar en menos de 1 segundo.
En la mayoría de los casos, la información no llega al nivel consciente, así que no te enteras.

Esta manera de proceder de la conciencia se debe a que el cerebro al recibir un estímulo, a través de cualquiera de los cinco sentidos, lo registra en dos lugares: uno es en las amígdalas cerebrales y el otro en el neocórtex

La amígdala cerebral es una estructura con forma de almendra formada por neuronas localizada en la profundidad de los lóbulos temporales. Es la encargada de recibir las señales de peligro potencial y la que desencadena una reacción capaz de salvar la vida. Su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales.

La amígdala es por lo tanto la primera región del cerebro en recibir un mensaje de peligro o agresión. Es muy rápida y en un instante nos indica si debemos atacar, huir o detenernos. 

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La corteza (neocórtex) es la capa cerebral externa más nueva en la evolución. En esta delgada capa de neuronas se llevan a cabo funciones superiores como la planificación, el razonamiento y el lenguaje (especialmente en el lóbulo frontal), está más lejos que la amígdala y recibe los mensajes sensoriales más tarde, pero a diferencia de la amígdala, tiene mayor capacidad de evaluación y procesa mejor la información. Además, la corteza se comunica con la amígdala para evaluar el peligro antes de reaccionar.

Debido a la multiplicidad de conexiones la información viaja en todas las direcciones del espacio-tiempo y es procesada e integrada para dar un sentido de unificación y responder de manera eficaz. Esta es una característica holográfica de la conciencia y el cerebro es el editor que crea y proyecta este verdadero holograma, que es lo que llamamos realidad. Una realidad holográfica.

Como conclusión, de acuerdo a estas (y a otras) investigaciones, es imposible que el ser humano determine conscientemente sus propios actos.

Lo que se llama libre albedrío es en realidad la capacidad de veto que tiene la conciencia para bloquear o abortar un acto iniciado por el cerebro.
Hay cantidad de programas que se están ejecutando por debajo del nivel consciente y ni nos enteramos, excepto cuando atraviesan el umbral crítico y se manifiestan como un pensamiento consciente. A continuación nos identificamos con esta actividad y creemos  que ese pensamiento es creación propia: “una idea original”.

El cerebro procesa miles de millones de bits por segundo y solo somos conscientes de unos 2000 (¡en el mejor de los casos!), que incluyen estímulos externos, internos e información residual y con esos nos arreglamos para crear la realidad cotidiana

Otras investigaciones han establecido a su vez que el presente dura aproximadamente tres segundos para todas las personas.

3 segundos es el lapso de tiempo que necesitamos para distinguir sucesivos estímulos sonoros o lumínicos, para guiñar un ojo o para cualquier movimiento corporal, y aunque una experiencia cualquiera nos parezca larga o corta, son sólo sensaciones y reverberaciones que no tienen que ver con nuestra conciencia del presente.

La mayoría de las personas necesitan por lo menos tres segundos para tener conciencia de un "momento" y a partir de ese período de tiempo, se va creando una realidad continua y el mundo se vuelve "real" para la conciencia humana.
Por eso nuestro “pensamiento consciente” es lento, solo se mueve en 2 direcciones y contiene muy poco información y energía.

La mayor parte de la programación subconsciente es instalada desde que el día que se nace, mediante la educación y la repetición de estímulos en el medio socio-cultural, la familia, la escuela y también, cada vez más, por los medios de comunicación e Internet.
Estos programas subconscientes modelan y dirigen la actividad consciente (obviamente sin que nos demos cuenta de ello).

Es difícil aceptar esto, por lo menos conscientemente. Pero consideremos el resto de la actividad fisiológica del cuerpo. ¿Acaso controlamos su temperatura, su medio interno y su pH o sus complejas reacciones químicas? ¿Alguna vez le dijimos al hígado lo que debe hacer o a cada célula la velocidad con que debe migrar o dividirse? ¿Podemos decidir la duración natural de nuestras vidas?  ¿Entonces, somos simples espectadores?

En realidad no. Somos observadores con capacidad para modelar la realidad. Nuestros pensamientos y emociones impactan en el mundo físico y lo afectan.
Por Eso el control es la clave.
                                                                                           
Cuando realizamos nuestra verdadera naturaleza y comprendemos que nunca hubo otro lugar más que aquí ni un tiempo fuera de este “ahora”. En ese momento empezamos a participar en la programación de la actividad mental y en el control de nuestras acciones

La verdadera libertad surge del autocontrol.



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Es evidente que la vida nos atraviesa, nos crea, nos transforma. Estamos vivos porque el universo está vivo y es consciente, y cada uno es una manifestación de esta conciencia.

El autoconocimiento es una cualidad superior de la conciencia. Representa su aspecto evolucionado y equilibrado.

La mirada interior es propia del ser evolucionado

Es equilibrada por que le aporta al pensamiento consciente información proveniente de la profundidad del ser, información contenida en los estratos no conscientes, en cada célula, en cada partícula, que se complementa y armoniza con la información que proviene de otras partes del cerebro y del entorno.

Esta es la semilla de la sabiduría que va a generar un pensamiento absoluto o activo, es decir que no es relativo ni reactivo. Un tipo de pensamiento que lo envuelve todo e incluye a todos los seres y cosas.
Un pensamiento que va más rápido que la luz y entonces se mueve en todas las direcciones del tiempo y del espacio.

En el Budo, que representa a las artes marciales tradicionales, y en el Aikido en particular, nos entrenamos para desarrollar este tipo de pensamiento, al que se le llama Nen.

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Nen connota la concentración en un solo punto, es el pensamiento-momento (aquí y ahora). La realización de nen es la clave para abrir la esencia del Aikido; de hecho, constituye el corazón del Aikido.

Lo primero que debemos desarrollar es la perseverancia, y luego pulir y aclarar nuestros pensamientos. Esto nos permitirá concentrarnos resueltamente en la tarea esencial de unificar el cuerpo y la mente.
La unificación del cuerpo y la mente es la clave del autocontrol y de la unión de nuestra conciencia con la conciencia universal. Esto se logra a partir del desarrollo de una energía (ki) fluida y poderosa.

“En el entrenamiento, la primera tarea consiste en disciplinar continuamente el espíritu, agudizar el poder de nen, y unificar el cuerpo y la mente. Esta es la base para el desarrollo del waza (técnica), que a su vez se desarrolla sin cesar a través de nen.

Es esencial que ese waza siempre esté de acuerdo con la verdad del Universo. Para que eso ocurra un correcto nen es necesario. Si tu nen está conectado a los deseos del pequeño yo, es erróneo. Desde que el entrenamiento basado en ideas erróneas va contra la verdad del Universo, invita a sus propias consecuencias trágicas y a una eventual destrucción.

Nen nunca está concernido por ganar o perder, y crece al conectarse correctamente al ki del Universo. Cuando eso sucede, nen se convierte en un poder sobrenatural que ve claramente todas las cosas en el mundo, incluso el movimiento más pequeño de la mano o el pie. Uno se convierte en un espejo claro que refleja todas las cosas, y puesto que uno se encuentra en el centro del universo, se puede ver con claridad todo lo que esté fuera de centro. Esta es la verdad de ganar sin luchar.

Para desarrollar los movimientos sutiles de ki sobre la base de nen, debes entender que el lado izquierdo del cuerpo (yang) es la base del arte marcial y el lado derecho (Yin) es donde el ki del Universo aparece.
Cuando uno llega al reino de la libertad absoluta, el cuerpo se vuelve luz y manifiesta transformaciones divinas. El lado derecho produce energía a través del izquierdo. El izquierdo se convierte en un escudo y el derecho en el fundamento de la técnica. Esta ley natural y espontánea de la naturaleza debe estar basada en el centro, y uno debe manifestar la propia libertad dinámicamente en rotación esférica.”
O´Sensei Ueshiba

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El cultivo de nen es la concentración del espíritu en un solo punto, ya que busca la unión con la realidad universal que nos trajo a esta vida en la tierra

En resumen, nen es la línea que conecta el ki de la mente-cuerpo con el ki universal.


La respiración es la clave del autocontrol y el puente que une el mundo visible con el infinito





Escuela Budo Shin


武 道心流

jueves, 30 de noviembre de 2017

El Aikido nutre y desarrolla la vida humana

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por Mariano Giacobone

Para la mayoría de las personas la vida cotidiana en estos días está repleta de ocupaciones, obligaciones y distracciones. El ritmo de vida se acelera, el tiempo se acelera y el espacio de vida se reduce cada vez más.
¿Por qué entonces deberíamos invertir nuestro tiempo aprendiendo y entrenando Aikido? ¿Qué nos puede aportar que valga la pena para comprometernos en nuestra formación?

Para algunas personas, especialmente aquellas que son nuevas en el Aikido la respuesta puede ser simple: ganar habilidad en defensa propia, hacer ejercicio, desarrollar fuerza y flexibilidad, aumentar el nivel de autoconfianza, socializar.
Si bien estas motivaciones son correctas, el Aikido es un camino de formación y desarrollo mucho más amplio y profundo.

Cuando desarrolló el Aikido, O'Sensei Ueshiba no estaba simplemente tratando de crear un nuevo sistema de técnicas marciales o de autodefensa. Más bien construyó un camino para que cada uno de nosotros se hiciera fuerte pero compasivo, se motivara por el beneficio mutuo y no por lo competencia, sin tratar de ganar a expensas del otro sino volviéndose una fuente de armonía en el mundo, aprendiendo a resolver la discordia y la separación.


Aunque muchas personas quisieran llegar a este estado de ser, la mayoría no tienen ni idea de por dónde empezar ya que carecen de orientación y disciplina.

El Aikido es una vía que permite esa transformación personal porque toca todos los niveles de nuestra existencia y cómo nos relacionamos con el mundo.

El Aikido promueve el progreso en cinco áreas:

1) entender e incrementar el ki, la energía vital.

2) aumentar nuestro conocimiento y sabiduría a través del estudio y la

experiencia.

3) fortalecer y purificar nuestros cuerpos.

4) mejorar el comportamiento y elevar nuestras cualidades morales.

5) generar solidaridad y expandir nuestra conciencia.

La práctica del Aikido nos ayuda en todas estas áreas si practicamos sinceramente, con la intención de progresar y de ayudar a los otros.

Si bien es obvio cómo el Aikido contribuye a la comprensión de ki y al fortalecimiento de nuestros cuerpos, puede no ser tan claro cómo ayuda con la sabiduría, la ética o las habilidades sociales.

La razón por la que el Aikido puede proporcionar acceso a estos atributos es que todas las técnicas de Aikido se practican con otra persona y las lecciones son experimentadas en su totalidad por el cuerpo y la mente.

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En Aikido no solo aprendemos a movernos en armonía y a conectar con la energía de la otra persona, también aprendemos normas de conducta, responsabilidad y respeto mutuo, ya que la raíz del Aikido es el Budo, el camino tradicional del guerrero, de la persona que dedica su vida a pulir sus habilidades y aumentar su sabiduría y compasión para evitar y resolver cualquier conflicto.


En Aikido, uno puede aprender a cultivar técnicas físicas y estados mentales que hacen posible la armonía. Por otra parte, puedes tomar esta comprensión contigo mismo y una vez que dejas el dojo, usarlo en tu vida diaria.

Sin embargo, es posible practicar Aikido sin comprender estas lecciones más avanzadas. Puedes destacarte, aprender técnicas, e incluso llegar a ser bastante experto en lanzar a tu compañero y aún así perder el punto fundamental del Aikido. La clave para ir más allá de una comprensión superficial radica en cómo abordar tu formación y a tus compañeros.

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La meta de cada práctica y cada técnica es la de alcanzar estos objetivos más altos, este es el ideal y lo que convierte al Aikido en un camino espiritual de transformación y autosuperación.

Aprender a armonizar con la energía universal es aprender a volverse unidad con el universo, observar la naturaleza, aprender sus leyes, abrir el corazón y expandir la mente a una realidad más creativa, solidaria y feliz.

Cuando aprendes a unificar tu mente y tu cuerpo y aceptar la realidad del instante presente.
Cuando aprendes a sentir los ritmos y la armonía de la naturaleza.
Cuando te vuelves sensible a tu respiración y a tus procesos mentales, la transformación es sencilla, el universo opera por si mismo.

Continúa siempre aprendiendo y evolucionando!





Escuela Budo Shin
武 道心流









sábado, 25 de noviembre de 2017

Como ser un buen Uke en Aikido

Por sensei Giacobone


Al ser el Aikido un arte de armonía y conexión, se practica por parejas, uno que realiza el ataque y el otro que efectúa la técnica, alternando los roles luego de determinadas repeticiones.

Uke es el atacante, y su ataque puede ser un golpe, un agarre u otra intención de ataque.

Nage o Tori es el defensor, el que ejecuta una técnica para neutralizar el ataque. Las técnicas pueden ser proyecciones o inmovilizaciones, y en los niveles más avanzados combinaciones dinámicas de ambas (henka waza).

La mitad del entrenamiento (keiko) en Aikido consiste en ser Uke. La calidad del Uke determina la calidad de la práctica.

En la práctica del Aikido, el buen logro de una técnica es el resultado, no sólo del movimiento de Nage, sino de una labor conjunta entre Nage y Uke. La precisión y eficacia no se logran en un intento, sino luego de un montón de repeticiones y a lo largo de la práctica. Nage hace la técnica, Uke responde con suavidad, y así una y otra vez. De esta manera Nage avanzará poco a poco hasta logar hacer el movimiento ideal.


En Aikido aprendemos a caer, las caídas son fundamentales, por eso el principiante debe acostumbrarse a ser lanzado. A veces, sobretodo al principio, no es una experiencia agradable ser derribado por alguien y caer, pero es necesario aprender a disfrutarlo para poder continuar con la práctica.
Para esto, Nage debe tener cuidado de lanzar al principiante con cuidado, respetando sus posibilidades. El instructor tiene que observar el comportamiento de los estudiantes cuidadosamente, y si este llega a ser peligroso, debe corregir de forma adecuada. La responsabilidad del instructor en este punto es muy importante.




Para el principiante, es importante recordar el movimiento de las técnicas tan pronto como sea posible, para esto es esencal su mentalidad. La mentalidad es la clave en el arte marcial, podemos decir que es una combinación entre corazón y determinación, entre disfrute y disciplina. 

Cuando se le explica como debe caer, el principiante no puede entender por qué es necesario caer de esta o aquella forma. Cuando se empieza a entender la relación entre la caída y la técnica, entonces es fácil de adivinar qué tipo de ukemi (caida) es el que se necesita. "Caer por caer" no ayuda en los progresos de la técnica de ukemi. 
A medida que progresan los entrenamientos, uno se va acostumbrando a diferentes compañeros, diferentes uke, diferentes nage. Diferencias de tamaño, de sexo, de experiencia, etc., cuya fuerza y velocidad serán distintas.


Debido a que Uke no puede existir sin el movimiento de Nage, Uke debe moverse sin bloquear ni fingir el movimiento. Uke debe adaptar su movimiento a cada ocasión.Todo esto se relaciona con el método que se use en la práctica. La práctica no será buena si Uke intenta aferrarse demasiado, puesto que en Aikido practicamos técnicas predefinidas, el movimiento siguiente siempre es conocido y esto hace fácil bloquear. Esto no conduce a un buen progreso a menos que su objetivo sea hacer frente y derribar, pero para adquirir un buen movimiento de Aikido esto no funciona.

Uke debe aprender a armonizarse con el movimiento de Nage, sin bloquearlo, sin resistirse pero tampoco con una actitud displicente o fácil. El ataque debe ser sincero, sin intención pero fuerte.

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Un practicante hábil puede aprender varias técnicas en un día, pero sólo el procedimiento de efectuarla. Aunque usted conozca el procedimiento de una técnica, no conocerá el sentimiento y la sensación correcta de esta sin ser uke. Acumulando experiencia con Toris experimentados y principiantes se aprende a sentir, como Uke, cuando una técnica estuvo bien ejecutada y cuando no. Ser un Uke firme pero respetuoso saca a relucir lo mejor de cada nage. De esta manera, si Uke aprende a sentir cuando una técnica estuvo bien ejecutada, tratará de realizarla de esta manera cuando deba ser Nage. La repetición y la acumulación de estos procesos debe ser la esencia de la práctica diaria.

El Uke ideal es aquel que siente todo, reacciona y se pone en movimiento con la cantidad apropiada de fuerza (energía) y permanece en conexión con su compañero y el entorno. Suele mantener una actitud correcta hacia si mismo y hacia los demás. Es algo que irradia de su ser de forma natural, y es fruto de su práctica permanente y su dedicación. El Uke ideal valora y respeta el tiempo del compañero tanto como el propio. Sus acciones son sinceras, pero sobre todo, es honrado consigo mismo. 
En efecto, al efectuar sus ataques o agarres de una manera realista, el Uke le brinda a Nage todo lo que este necesita, o sea, un ataque correcto, que, a su vez, demanda una reacción asimismo correcta y adecuada para completar las técnicas requeridas. Este es el aprendizaje de la armonía y la conexión. No hay lucha ni confrontación, no hay competición. Los practicantes se ayudan mutuamente a progresar.



Puntos importantes para ser un buen Uke


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por Shoji SEKI shihan 


1. Uke es la parte ofensiva.
Sujetar a Nage o atacarlo con golpes o movimientos de corte son maniobras ofensivas. Nage no puede bloquear un ataque si no hay nada que bloquear y un golpe o corte que no llega a la cabeza o al cuerpo es una tontería. 

Al momento de atacar en necesario ser firme y mantener una buena postura. No hay manera de empezar a atacar con una distancia inadecuada, una mala sincronía o en una posición de desequilibrio.
Uke debe caer por la fuerza de Nage. No haga Ukemi (caída) sin sentir la fuerza de Nage.

2. Al sujetar la mano utilizar todos los dedos. 
Un agarre que solo use el pulgar y el índice se romperá con facilidad. Uke debe agarrar con firmeza con toda su mano, así el movimiento de nage no romperá el agarre y Uke se moverá siguiéndolo.

3. No cambiar la fuerza de sujeción durante la técnica 
Cuando Nage se está moviendo durante la técnica, y Uke cambia la fuerza de sujeción, el movimiento de Nage es perturbado. Puede mantenerla fuerte o suave, pero mantenga la misma dirección con la fuerza y ​​siga el movimiento del Nage. Si cambia la fuerza de sujeción, no sólo perturbará el movimiento de Nage, sino también su propia capacidad para reaccionar a la técnica.

4. Recibir el movimiento con todo el cuerpo. 
No se debe detener el movimiento centrando la fuerza en el hombro o el brazo. A menudo veo, en el caso de Katate-Dori o Ryote-Dori, a la gente reducir el movimiento al codo o la muñeca. Se debe transmitir la fuerza desde el punto de contacto a todo el cuerpo. Aunque su cuerpo sea más grande que el de Nage se debe recibir la fuerza con todo el cuerpo.

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5. Mantener el contacto visual con el punto de sujeción de Nage. 
Cuando se es Uke se debe procurar mantener el punto de contacto de las manos con Nage delante de los ojos. No mirándolo directamente sino manteniéndolo dentro del campo visual. Si la cabeza no apunta al lugar correcto quiere decir que no se está en guardia y esto no es marcial. Si la mirada se fija en la dirección de la caída seguramente la adelantaremos y nos estaremos tirando sin esperar la proyección, en cambio si la mirada busca el punto de contacto con Nage el centro del cuerpo la seguirá.

6. No ser un Uke perezoso.
Ser Uke perezoso significa, por ejemplo, hacer de Uke para Shiho-nage pensando de antemano en el Shiho-nage y moverse por sí mismo, y no por la fuerza de Nage. En ese caso, si Nage cambia la técnica Uke no puede seguir. No sea un Uke perezoso en ningún caso. No ser un perezoso lo ayudará a pulir su sentimiento. 

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Escuela Budo Shin
AIKIDO


domingo, 19 de noviembre de 2017

Las Artes Marciales y la Música



por Mariano Giacobone

El arte marcial y la música comparten los mismos principios. ¿Cuáles son estos?
Armonía, ritmo y melodía…

Desde una perspectiva general, la armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, y su resultado siempre connota belleza. En música, el estudio de la armonía implica los acordes y su construcción, así como las progresiones de acordes y los principios de conexión que los rigen.

El Ai, de Aikido, significa armonía, y también unión, conexión. Es el camino de la armonía, de la conexión con el orden universal.
Esta conexión, es la esencia del Aikido.



En la música, la armonía expresa belleza y equilibrio en el fluir de las notas y en la forma en que estas se conectan y como se construyen los acordes y se combinan.
En el Aikido la armonía se expresa en la unión, la conexión con el flujo de energía, expresada incluso como un ataque o el movimiento de un adversario.
Armonía implica equilibrio, un ajuste entre tensión y relajación, entre el tiempo y el espacio (notas y silencios). No hay choques ni rupturas, nos conectamos con el movimiento y nos volvemos uno con él. 
En japonés se le llama musubi y es la clave del Aikido.                                                                                                            
 En música, una melodía es una sucesión de sonidos que es percibida como una sola entidad. Se desenvuelve en una secuencia lineal, es decir a lo largo del tiempo, y tiene una identidad y significado propio dentro de un entorno sonoro particular.
Podemos decir que una melodía es una combinación de alturas y ritmo.

En las artes marciales está representada por los katas o formas, especialmente en el iaido y karate-do. El Aikido es diferente, no hay formas fijas o katas, ya que de acuerdo a su creador, el maestro Ueshiba, una forma fija, limita las posibilidades y resta creatividad, sin embargo, en muchas escuelas de Aikido se estudian y practican algunos movimientos predeterminados o formas, sobretodo con armas, como el Jo (bastón corto) y bokken (sable de madera).


La estructura primordial del universo es sonido y geometría: círculo (esferas, espirales), triángulo (tetraedos), cuadrado (formas cúbicas).

La vibración es entonces una fuerza fundamental del universo. La materia y la energía están en continuo movimiento y vibran con una frecuencia definida formando patrones geométricos de forma y sonido.
La naturaleza tiende a vibrar en armonía (o a buscarla si se producen desequilibrios) desde las partículas más pequeñas e invisibles hasta las más grandes.

La vibración genera todo tipo de ondas que viajan en el espacio.
El sonido es vibración.



Vivimos en un universo que vibra, y nosotros vibramos con él, de hecho, somos esta vibración. El cuerpo espiritual corresponde a una vibración sutil y el cuerpo físico a una más grosera, o mejor dicho, menos sutil.
Cuando armonizamos con esta vibración del universo, hay salud y felicidad. Equilibrio. Armonía. Música.

Los pensamientos, las emociones, los sentidos, la actividad celular, el impuso nervioso, el latido cardíaco, la respiración, el movimiento del cuerpo: todas son formas de vibración.

La conciencia se mueve, rompiendo su equilibrio, para experimentar y aprender y luego busca el equilibrio, volviendo a su centro, para comprender lo experimentado y guardar memoria. Este movimiento de ida y vuelta, es lo que se llama “intercambio rítmico balanceado”.

El ritmo es fundamental, aporta orden y armonía, sin este orden la transmisión de energía e información sería imposible.

El ritmo es movimiento sincronizado

Podemos entender al ritmo como la repetición o patrón regular en el tiempo que puede aplicarse a una amplia variedad de fenómenos naturales cíclicos que tienen una periodicidad o frecuencia.

El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía
El corazón late con ritmo
Las ondas cerebrales tienen un ritmo característico
El día y la noche presentan sus ritmos.
Todo lo que aparece, crece y se mueve en la naturaleza tiene su ritmo propio.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

En el arte marcial el ritmo expresa la distancia y el tiempo, frente a un adversario o durante la realización de una técnica o un kata. El tiempo (timming) y el espacio (distancia o ma-ai) están relacionados. Como todo movimiento, siendo una vibración en esencia, será armonioso y equilibrado si tiene ritmo.

El Aikido se caracteriza por sus movimientos circulares y su fluidez, alternando con entradas directas u oblicuas, estableciendo un equilibrio y un ritmo natural, influidos por la calma y la respiración, que permiten controlar cualquier agresión o situación descontrolada.

Si te empujan, retrocede
Si tiran, avanza.
Moviéndote en círculos, entrando y saliendo.
Vuélvete uno con la mente del adversario, manteniendo tu calma y el equilibrio.
Y podrás controlar cualquier situación.


Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas. Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo de ondas eléctricas constituyen su latido y su respiración, que también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico debe alternar su polaridad rítmicamente.

En la práctica de Aikido, está representado por la relación entre el ataque y la defensa, uke y nage (tori). Ya que se trabaja por parejas, el buen logro de una técnica será el resultado, no sólo del movimiento de Nage, sino de una labor conjunta entre Nage y Uke (el que ataca y recibe la técnica).

La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el orden y la armonía que crean la música eterna del universo.




Este es el principio fundamental del Aikido.

La ley de la armonía es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
De la misma forma puedes sentir las vibraciones de la mente de tu adversario y anticiparte a sus movimientos.

La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro de los límites de nuestros sentidos físicos.

Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas las cosas y poder oír y entender su música, hay que trascender los límites impuestos por los sentidos.

Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor incondicional

En la antigüedad, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.

Los guerreros de antaño, y en particular el samurai, apreciaban la música y el arte y formaba parte de sus vidas.


El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.

La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía, repleta de miedos y deseos. Una realidad fragmentada, sin conexión con la naturaleza.

Lo que llamamos “ser humano” es una pobre imagen reducida, fragmentada y desdibujada de lo que en verdad somos. Ya que no tiene en cuenta al “ser espiritual” ni a su “cuerpo de energía”, olvida su unión esencial con el universo y con todos los seres. Por eso carece de amor y sabiduría.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser, o por alguna tecnología.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

Aprende un arte, con disciplina y determinación

El Aikido, al igual que la música, es un medio para desarrollar tus habilidades superiores, dotarte de armonía, percepción, ritmo y belleza, además de otras altas cualidades como la paciencia, la empatía, la creatividad y la fuerza de espíritu.

La manera de comenzar es siempre a partir de la calma, el equilibrio y el silencio interior. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos, armonizarse con los ritmos naturales, encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.

Desde ese punto de tu existencia podrás moverte libremente y crear la realidad que desees y necesites, para vivir tu vida de manera bella y creativa y hacer de este mundo un lugar donde florezca la armonía y el entendimiento.

A partir de tu centro puedes crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de los ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas, a las técnicas que realizas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

Cuerpo y mente en unidad, moviéndose armoniosamente al ritmo de la melodía universal.


“La calidad del guerrero da origen a la belleza natural. Las técnicas sutiles de un guerrero surgen tan naturalmente como aparecen la primavera, el verano, el otoño y el invierno. La calidad del guerrero no es otra cosa que la vitalidad que sustenta toda vida.

Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el sólo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.”
 O´Sensei Ueshiba





Escuela Budo Shin
AIKIDO