jueves, 10 de abril de 2014

El principio de causa y efecto


El universo entero está impregnado de este principio fundamental. Nada ocurre por casualidad. Lo que de manera ordinaria se denomina “suerte” o “azar” es simplemente la falta de conocimiento de la causa que originó ese fenómeno.

Si lo ves más a fondo, lo que llamamos casualidad es meramente una expresión que se relaciona con causas desconocidas, causas que no podemos percibir, causas que no podemos entender.

La palabra casualidad proviene del latín y significa "oportunidad, suerte, fortuito", como la caída de los dados. 
Comúnmente se tiene la idea de que la caída de los dados (y muchos otros acontecimientos, incluidos los llamados juegos de azar) son un "suceso" ajeno a cualquier causa. Y esta manera de hablar refleja el pensamiento de la mayoría de la gente: “¡que tengas suerte!” “¡que mala suerte!” “¡que casualidad, justo iba a llamarte!”.

En realidad no hay azar de ningún tipo en lo que concierne a la caída de los dados (ni sobre ningún otro evento). Cada vez que cae un dado, y muestra un cierto número, obedece a una ley tan infalible como la que gobierna el movimiento de los planetas alrededor del sol.
Detrás de la caída del dado existe un encadenamiento de eventos, sucediéndose más allá de lo que la mente limitada puede abarcar.
La posición del dado en el cubo; la fuerza utilizada en el lanzamiento; la condición de la mesa, etc , etc, todas son causas, el efecto es lo que podemos ver.


Considera que hay una cadena de efectos invisibles precedentes, todos los cuales tienen una incidencia sobre el número del dado que cae hacia arriba.

Si el dado es tirado un gran número de veces, vas a encontrar que los números que salen serán aproximadamente iguales, es decir, habrá un número igual de uno, de dos, etc, que van aumentando a medida que tiras.
Si tiras una moneda al aire, puede caer o bien "cara" o "cruz", quizás las tires algunas veces y obtengas una ligera tendencia, por ejemplo “cara”, pero si haces un número suficiente de lanzamientos, el número de caras y cruces irán en aumento y se nivelarán.
Esta es la forma de operar de la ley del promedio.

Pero tanto las muchas tiradas para hacer un promedio como el simple lanzamiento están bajo el  principio de causa y efecto, y si hemos sido capaces de examinar las causas anteriores, se vería claramente que es imposible que el dado cayera de otro forma, bajo el mismo tiempo y las mismas circunstancias.
Dadas las mismas causas, los mismos resultados seguirán. Siempre hay una "causa" y un "porque" para cada evento.
  
No hay tal cosa como "azar" en el sentido de algo que está fuera de la causa y el efecto.
¿Cómo podría haber algo actuando en este universo fenomenal, independiente de las leyes y principios, del orden y la continuidad del mismo?
Tal cosa sería totalmente independiente de la tendencia ordenada del universo, y por lo tanto superior a ella.  
Sería asumir que puede haber algo fuera de control en el universo y por tanto superior al TODO. Pero no hay lugar en el universo para algo exterior e independiente a su manera de funcionar. La existencia de algo así haría todas las leyes naturales inefectivas y sumiría al universo en el desorden caótico, y no es para nada así.

Cuando el universo cambia algo en su manera de funcionar, lo hace en el sentido de un equilibrio y a esto le llamamos evolución

Alguna confusión ha surgido en relación a este principio, al no poder explicar cómo una cosa puede causar otra cosa, es decir, ser la "creadora" de la segunda cosa.
En realidad, ninguna cosa nunca causa o crea otra cosa.
El principio de causa y efecto trata solamente con eventos o acontecimientos.

Un "evento" es lo que sucede o acontece, como resultado o consecuencia de algún evento precedente. Ningún evento crea otro evento, solo es un vínculo precedente en la gran cadena ordenada de eventos que se derivan de la creatividad y la energía del TODO, el cual es la causa original de todo.

Lo que podemos percibir con los sentidos es solo el movimiento del efecto repetido de esta causa original.
Esta es la razón por la que solo consideramos el reflejo de las cosas y olvidamos el origen de la luz que provoca ese reflejo.
La causa es el espíritu, la mente inmóvil del TODO creador, a partir de este punto cero, de esta idea original, comienza todo el movimiento y la cadena de efectos repetidos eternamente.
La causa es real. El efecto no es más que una simulación de la realidad.

Con los sentidos solo podemos captar el efecto

Existe una continuidad entre todos los acontecimientos precedentes, consecuentes y posteriores. Hay una relación existente entre todo lo que ha pasado antes, y todo lo que sigue.

Una piedra se desprende de una ladera de la montaña y se estrella en el techo de una casa en el valle de abajo.
A primera vista consideramos esto como un efecto de la casualidad, pero cuando examinamos la cuestión encontramos que detrás de este hecho existe una cadena muy larga de eventos.


En primer lugar hay que considerar la lluvia que ablandó la tierra que sostenía a la piedra y que le permitió caer, y también habría que considerar la influencia de otras lluvias, del sol, de la erosión del viento que fue desintegrando gradualmente el pedazo de roca; luego están las causas que llevaron a la formación de la montaña, los movimientos geológicos que también contribuyeron a mover la piedra y así ad infinitum.

Entonces podríamos continuar examinando las causas de la lluvia, etc
No debemos olvidar la casa y las causas que hicieron que fuera construida en ese lugar, etc. En resumen, pronto nos encontraremos envueltos en una maraña de efectos imposible de rastrear.

Del mismo modo que una persona tiene dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, y así sucesivamente hasta, más o menos, cuarenta generaciones, este es el número de antepasados que se calcula pueden tener muchos millones de personas, imagina entonces el número de sucesos y efectos que puede haber detrás incluso del hecho o fenómeno más insignificante, como el paso de una diminuta partícula de hollín delante de tus ojos.

No es una cuestión fácil de rastrear el origen del pedacito de hollín, habría que volver a los primeros tiempos de la historia del mundo cuando era madera y formaba parte de un voluminoso tronco de árbol, que luego de millones de años se convirtió en carbón, y así sucesivamente hasta el presente, en el que ves ese pedazo de hollín ahora en su camino hacia otras aventuras.

Una larguísima cadena de acontecimientos y efectos, lo llevó a su condición actual, y este presente no es más que un eslabón de la cadena de eventos que lo conducirán a producir otros muchos eventos futuros a partir de ahora.

Uno de esos eventos de la serie, que surgen del pedacito de hollín, es la escritura de estas líneas, motivadas por el paso del mismo, lo que causó la inspiración del escritor y que despertará ciertos pensamientos en tu mente, y la de los demás, que a su vez afectará a muchos otros, y así sucesivamente, más allá de la capacidad humana para abarcarlo con su pensamiento limitado todo ese entrelazado cósmico, y todo debido al paso de una pequeña cantidad de hollín, lo cual muestra la relatividad y asociación de todas las cosas, y el hecho , además, que no existe lo grande ni lo pequeño en la mente creadora que origina todo.


El efecto mariposa


"el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" (proverbio chino)

Dadas unas ciertas condiciones iniciales de un determinado sistema, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferente.

Todo tiene que ver con todo, podemos decir que somos todos interdependientes

Por eso cada individuo es un eslabón de la inmensa corriente de energía y de vida.
El efecto mariposa representa una concreción de este principio. Los sistemas complejos, como los sistemas humanos, también están sometidos a leyes matemáticas factibles de descripción pero su comportamiento concreto no puede ser previsto. Pequeñas modificaciones pueden ocasionar grandes cambios.

Entonces se dice: “Si una mariposa en Hong Kong bate sus alas, puede provocar un huracán en Nueva York”. Pongamos el ejemplo de un estadio de fútbol: basta que unos pocos comiencen a hacer la ola para que de repente todo el estadio se vea contagiado creando una ola gigante. Es el efecto mariposa: un pequeño gesto puede ocasionar grandes transformaciones.

Por eso cada pensamiento, cada palabra y cada acción, no son insignificantes ni pasan desapercibidos, afectan al todo y no podemos estar seguros del efecto que puedan provocar.

Considera siempre que en los niveles fundamentales, todo es la misma cosa indivisa, sin diferencias. Todo se encuentra entrelazado más allá del tiempo y del espacio.

De manera que si tus pensamientos hacen ruido y están fuera de control, cultiva el no pensamiento. Si tus palabras no son mejores que el silencio, es mejor callar. ¿Si no sabes a donde vas, porque corres?


Vuelve a tu centro

Cada pensamiento que pensamos, cada palabra que decimos, cada acto que realizamos, tiene sus resultados directos e indirectos que encajan en la gran cadena de eventos y efectos.

Desde este punto de vista es difícil determinar entonces hasta que punto existe el “libre albedrío”, hasta que punto somos libres o prisioneros de esta cadena infinita de efectos que nos preceden.
Se puede decir que no hay una verdad absoluta, somos libres y no lo somos al mismo tiempo.

El principio de polaridad muestra que ambas son medias verdades, son los polos opuestos de la verdad absoluta.
Una persona puede ser a la vez libre y sin embargo estar atada u obligada por la necesidad o las circunstancias.
Sin embargo: "Cuanto más te alejas de tu centro, más necesidades y ataduras tendrás, cuanto más cerca del centro estás, más libre serás de todo."

Cuanto más cerca estés de tu centro, podrás experimentar el equilibrio y el autocontrol, entonces habrá menos tensiones y contradicciones en tu vida.
  

La medida de tus tensiones es la medida de tu desequilibrio
La medida de tu desequilibrio es la medida de tu sufrimiento e ilusiones


La mayoría de las personas son más o menos esclavas de su herencia, de su educación, de su historia personal, del medio ambiente, etc, y manifiesta muy poca libertad. Son arrastrados por las opiniones, costumbres y pensamientos del mundo exterior, y también por sus propios conceptos, emociones, sentimientos y estados de ánimo.

No manifiestan ningún control y mucho menos ninguna maestría.

Muchos reaccionan indignados cuando se los confronta a este hecho, diciendo: "¡Por supuesto que soy libre de pensar y hacer lo que quiero, siempre puedo hacer lo que me place!". Pero no pueden explicar de dónde surge el "quiero" y "lo que me place”. ¿Qué los hace querer hacer una cosa en lugar de otra, o porque tienen preferencias y desagrados, ¿Cuál es su origen? ¿Acaso pueden detectarlo y cambiarlo si realmente quisieran?

La maestría consiste en cambiar estos “placeres” y "deseos" por otros en el extremo opuesto del polo mental. Esta es la voluntad por la voluntad misma, es acción, es libertad. Aplicas la negación y equilibras el movimiento.
En lugar de la voluntad debida a algún sentimiento, estado de ánimo, emoción o sugestión del entorno que hace surgir el deseo, el placer o el rechazo. Esta es voluntad reactiva, atada a la cadena interminable de efectos. Crees que eres libre, pero tus pensamientos y acciones son en realidad reacciones sin control verdadero de tu parte.

En esta posición reactiva, estás siempre buscando o huyendo, consciente o inconscientemente.

La mayoría de las personas son arrastradas como la piedra que cae de la montaña, obedientes ciegamente al medio ambiente, a las influencias externas y a sus pensamientos e ilusiones, por no hablar de los deseos y voluntades de otros más fuertes que ellos mismos, la herencia, las costumbres y la sugestión, que los arrastra por la vida sin resistencia de su parte, sin el mínimo ejercicio de la voluntad. Movidos como peones en el tablero de ajedrez de la vida, desempeñando sus papeles y luego dejados de lado cuando ya no tienen utilidad.

Este es el destino del ser ordinario, ser siempre un  efecto repetido, un peón en un tablero, un eslabón de una cadena que ni siquiera conoce.



 Pero el sabio, conociendo las reglas del juego, se eleva por encima del plano de la vida material, y poniéndose en contacto con los poderes superiores de su naturaleza, domina sus propios estados de ánimo y pensamientos, cultiva sus cualidades y practica la polaridad, afectando también a su entorno y así en vez de convertirse en un peón movido por otros, se transforma el mismo en el hacedor de su juego.
Crea su propia vida y su propia sabiduría.

Se vuelve la causa y no el efecto.

Los maestros y sabios no escapan a la causalidad de los planos superiores, sino que se armonizan con los planos superiores y así controlan las circunstancias en el plano inferior. Forman así una parte consciente del devenir cósmico, en lugar de ser meros instrumentos ciegos.

Al sintonizarse con las frecuencias sutiles superiores, reciben energía e información que afecta inevitablemente al plano físico.
Mientras que sirven en los planos superiores, gobiernan en el plano material.

Pero, ya sea en lo alto o en lo bajo, el principio de causa y efecto está siempre vigente. 

No hay tal cosa como la suerte o el azar

Somos capaces de ver ahora, con ojos aclarados por el conocimiento, que todo se rige por la única Ley, incluso el número infinito de leyes que existen, no son más que manifestaciones de la Única Ley y Principio, que es el TODO.

Es cierto en verdad que ni una piedrita cae sin ser advertida por la mente del TODO, se dice que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. Nada pasa desapercibido en la totalidad. No hay nada fuera de la ley; nada que suceda contrario a ella. Y, sin embargo, no cometas el error de suponer que esto te convierte en un autómata ciego, sin la posibilidad de desarrollar tu poder personal ni nada que hacer al respecto, todo lo contrario.

Puedes utilizar la ley para superar las leyes, ya que tu ser superior siempre prevalecerá sobre el inferior. Puedes mejorar tu naturaleza fundamental. Ampliar tus capacidades. Cambiar tus hábitos y tus puntos de vista.

¿Eres capaz de comprender el significado de esto?

Lo que se entiende comúnmente por libertad es simplemente la aspirina de los esclavos.
Ya eres libre por naturaleza, pero si quieres experimentarlo en tu vida basta con desatarte de la cadena de pensamientos y acciones que te han traído hasta este punto.
Puedes asumir sin identificarte y cambiar la secuencia de eventos y efectos en tu favor.

Cambia tus creencias. Olvida la educación recibida hasta el presente. Reinicia el sistema a partir de tu silencio interior. Transforma tu entorno con tu deseo y con tu mirada.


Si quieres cambiar el efecto debes volverte la causa


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