jueves, 14 de junio de 2012

Vida cotidiana y religión


Enseñanza del maestro Sawaki

Las "Seis Perfecciones" se llaman las seis paramita
Son las virtudes que practica el bodhisattva para alcanzar la otra orilla. A saber: el don, los preceptos, la paciencia, la energía, la concentración y la sabiduría.

En nuestra época, cuando se habla del don, se piensa en una suma de dinero concedida a un monje o a un templo. Aquí, significa practicar sin contar con un provecho personal, ya sea de cosas materiales como el dinero, e incluso el satori o el paraíso. No solo no deseamos el paraíso, sino que no tenemos miedo del infierno. El don metamorfosea la vida cotidiana. Hace aparecer un hombre nuevo que no necesita nada, incluso de la misma vida. 

Es un individuo formidable, libre, suelto, abierto y no convencional.

Nos equivocamos al pensar que los preceptos están fundados sobre las prohibiciones. Está escrito: "En los preceptos la noción de castigo eterno no existe." 
Los preceptos son virtudes fundamentales que llevan al hombre a hacer lo que es justo. No es un problema de prohibición.

La paciencia no es el resultado de un esfuerzo de voluntad, no se fuerza a aguantar o a perseverar. Vivimos como un hombre que olvida su ego, un hombre libre de estribos, de sus puntos de vista personales, no consciente del satori o de la práctica. 

La maestría de si mismo no tiene sentido porque fundamentalmente no hay ego. El Yo no puede querer cualquier cosa porque la noción de Yo no existe. 

La energía, no es llenarse la panza de tofú de Takano, ni comer soja como un caballo, ni soplar como un buey. 
La palabra shojin en japonés está compuesta de dos caracteres sho, que significa excelente, puro, sutil y de jin, adelantar, progresar. Shojin se opone a la pasividad y vulgaridad. 
Es progresar en dirección del bien y renunciar a lo malo. Progresar sin retroceder. Tener un comportamiento justo, sin abrirse al mal. 
Eso no quiere decir que haya que seguir una línea recta, pura y sin mancha. 
Pero cuando decidimos parar, paramos. 
Por ejemplo, shojin es dejar de fumar. También es shojin no beber en exceso. Este shojin no es fácil de practicar.

Tenemos menos tentación de excesos cuando hay que abrir las cuerdas de la propia bolsa. Al contrario, si dan prueba de vigilancia cuando alguien les ofrece beber gratis, ahí practican shojin

He elegido el celibato, y me pregunto a menudo como puedo vivir esta vida. Quería decir a propósito de esto que sino se puede controlar uno mismo, es mejor ir a la cárcel donde solo hay célibes. Un preso a perpetuidad está obligado a vivir en el celibato. Incluso los caballos, excepto los sementales, viven solos. Si estos animales soportan su vida sin sufrir problemas psíquicos, ¿cómo el hombre, este rey de la creación, no es capaz?


La concentración, es vivir conforme a la ley, sin adulterarla, sin mancharla, sin contradecirla en sus actos.

La sabiduría es poner sobre todas las cosas un mirada lúcida.

Las seis perfecciones en realidad son solo una. 

Si las actualizamos en nuestra vida cotidiana, engloban toda nuestra actividad física y psíquica. Por ejemplo, cuando se practica el don, se come lo que es necesario sin desear más y uno se comporta igual cuando está invitado. 

La energía hace que por la mañana, puedan levantarse sin dilaciones. No se apeguen a la cama hasta que vuestra mujer los llame, porque en este caso es un don miserable. 
Todo esto es una cuestión de sensatez, lucidez, sabiduría. Hay que atrapar la esencia de las seis perfecciones sin disociarlas. 

Atrapar la esencia es comprender el zen del Buda y comprender el zen de Buda es convertirse en Buda.
En realidad, lo más difícil de comprender es como uno puede, de golpe, convertirse en Buda. 

Tenemos el ejemplo de un ladrón: "¡Mira alguien ha olvidado su reloj!" y ¡hala! Como quien no quiere la cosa se lo guarda en su bolsillo. De pronto, se ha convertido en ladrón. Así de rápido, podemos convertirnos en un espíritu ávido o en un bruto.



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