martes, 12 de abril de 2011

Soy como moho que crece en un rincón húmedo


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos" (1)


Parte 11


Originalmente, zazen no significa otra cosa que practicar el samadhi de la clara luz del tesoro (Kômyozô zanmai). No se trata de "lo que ese estado nos aporte" sino de retornar a ese estado original. Como el de un bebé lactante que se siente pleno siendo simplemente un bebé lactante. Por el contrario, hay gente que espera alcanzar algún tipo de conocimiento mediante la meditación zen. Eso no tiene nada que ver con zazen.


¿Qué hace a Ryokan tan digno de aprecio?

Que nunca trataba de demostrarnos nada. Si me comparo con él, he de avergonzarme: gano demasiado dinero.


"Alcanzar la vía" no es algo que llevemos a cabo nosotros, los humanos. No tienes que hacer nada adicional para cultivar aquello que crece a partir de una raíz profunda. Los ojos son horizontales, la nariz vertical. Vivimos esta vida conforme al orden cósmico que nos mantiene vivos. ¿Por qué entonces sacamos pecho y hablamos de "nuestra vida"? ¿Cómo es que todo gira en torno al "yo"?


No hay absolutamente nada que te pertenezca a ti mismo o te constituya


Todo es como una corriente que fluye. No existe ahí ninguna sustancia fija, ningún "yo". (Kodo se pellizca las mejillas). Esto de aquí no es más que un hongo que surge de la tierra cuando se dan la temperatura y la humedad precisas. No es nada especial, ¡simple moho! Un producto del calor y de la humedad. Todo lo ves distorsionado porque lo contemplas desde la perspectiva de tu propio ego.

¿Debo llorar? ¿Debo volar? ¡Olvida las lágrimas y agita las alas! Quién no recuerda esta canción infantil.


Se trata de darlo todo en este instante y entregar este cuerpo al Buda. Si apelas al bodhisatva Avalokitesvara de todo corazón, en ese momento ya no hay tú, sólo queda el bodhisatva Avalokitesvara. Y, a la inversa, eso significa que tú llenas todo el universo. El campo, la montaña, la aldea, mi cuerpo son el canto del gallo, ¡y nada más!


Para ser uno con todo sólo has de adecuar tu longitud de onda


La separación entre el campo, la montaña y tú desaparece y entonces el canto del gallo resuena en todo el universo. Aparte del canto del gallo no hay nada. Esto vale no sólo para los sonidos. Todo es uno con ese canto y no hay nadie que lo oiga ni nada que sea oído. En ese punto, sujeto y objeto se disuelven. Has de contemplar las cosas desde una perspectiva en la que lo has olvidado todo por completo. No sólo la riqueza y la pobreza, también todas las escalas de valores humanas. Si puedes hacerlo, ni mil santos llegarán a tu altura.


¡Alto el fuego! ¡Olvídalo todo!


Como hombre debes olvidar tu ser-hombre, como mujer tu ser-mujer. Los científicos han de olvidar su ciencia, los ricos su riqueza, los pobres su pobreza. Entonces no hay ya fundamento para el odio o la presunción.


En la Vía del Buda no se trata de transformar a una persona corriente en un Buda. En la Vía del Buda, la persona corriente y el Buda saltan juntos más allá de la frontera entre lo ‘normal’ y lo ‘especial’, la ‘ilusión’ y el ‘satori’. La doctrina budista no hace de la ilusión y la iluminación ningún problema.


"Un impacto que te hace olvidarlo todo" (en referencia a la historia del monje que se despierta al oir el sonido de una piedra impactando un bambú).

No debes afanarte en oír el ‘verdadero sonido’ del bambú. El sonido del bambú llena ya todo el universo. Cuando escuchas el sonido del bambú no hay nada más que el sonido del bambú. Cuando te metes en la bañera, no hay nada más que el baño. Cuando almuerzas no hay nada más que la comida. Hacer como si tu práctica o tu satori te pertenecieran a ti equivale a hacer como que duermes y a la vez afirmar que no estás en casa.


La vida no transcurre como tú te imaginas


Pero si dejas de crearte ideas falsas y en vez de ello diriges tu mirada hacia ti mismo, te darás cuenta de que no hay ningún obstáculo a tu alrededor. Todos tus problemas tienen su origen en la falsa suposición de que puedes luchar contra la necesidad. ¿No te das cuenta de que has errado en tus cálculos y de que ahora pataleas en vano?

‘¡Nada ahí!’, escribió Jiun Sonja (famoso calígrafo del siglo 18) con grandes pinceladas.

La gente ríe, llora y hace mucho teatro para nada. Cuando mires las cosas desde una perspectiva que no se basa absolutamente en nada te darás cuenta de que verdaderamente ahí no hay nada.


Haces mucho ruido para nada


En realidad da exactamente igual cómo caigan los dados. Pues, pase lo que pase, nunca te caerás de la flor de loto del Dharma que lo abarca todo.


(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tit. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)


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