sábado, 30 de abril de 2011

El sermón del Despertar


Parte 3

Ver nada es percibir el Camino, y comprender nada es conocer el Dharma, porque ver no es ver ni no ver y porque comprender no es comprender ni no comprender.

Ver sin ver es verdadera visión. Comprender sin comprender es verdadera comprensión.
La verdadera visión no es sólo ver viendo, también es ver sin ver. Y la verdadera comprensión no es sólo comprender comprendiendo, también es comprender no comprendiendo.

Si lo comprendés todo entonces es que no comprendés

Solo cuando comprendés nada es la verdadera comprensión.
Comprender es ni comprender ni no comprender.

Se dice en los sutras: «No apartarse de la sabiduría es estupidez». Cuando la mente no existe, tanto comprender como no comprender son verdad. Cuando la mente existe, comprender y no comprender son falsos.

Cuando comprendés, la realidad depende de ti. Cuando no comprendés, sos vos quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de vos, lo que no es real se convierte en real. Cuando sos vos quien depende de la realidad, lo que es real se convierte en falso.

Cuando dependes de la realidad, todo es falso
Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad

Así pues, el sabio no usa su mente para buscar la realidad, o la realidad para buscar su mente, o su mente para buscar la mente, o la realidad para buscar la realidad. Su mente no hace que aparezca la realidad. Y la realidad no hace que aparezca su mente. Y porque ambas, su mente y la realidad, son inmóviles, está siempre en samadhi.

Cuando aparece la mente mortal, desaparece la budeidad. Cuando desaparece la mente mortal, aparece la budeidad. Cuando la mente aparece, desaparece la realidad. Cuando la mente desaparece, aparece la realidad. Quien sepa que nada depende de nada habrá encontrado el Camino, Y quien sepa que la mente depende de nada siempre está en el lugar de la iluminación.
Cuando no comprendes estás equivocado. Cuando comprendés, no estás equivocado.

Es así porque la naturaleza del error es el vacío

Cuando no comprendes, lo cierto parece equivocado. Cuando comprendes, lo equivocado no es equivocado porque lo equivocado no existe.
Se dice en los sutras: «Nada cuenta con una naturaleza propia». Actuá. No cuestiones. Cuando cuestionás estás equivocado. La equivocación es el resultado del cuestionar.
Cuando alcanzás una comprensión así, los hechos equivocados de tus vidas pasadas quedan borrados.

Cuando vivís en la ignorancia, los seis sentidos y las cinco sombras son los causantes del sufrimiento y la mortalidad.
Cuando despertás, los seis sentidos y las cinco sombras son los causantes del nirvana y la inmortalidad.

Alguien que busca el Camino no busca más allá de sí mismo pues sabe que la mente es el Camino. Pero cuando busca la mente no encuentra nada. Y cuando encuentra el Camino no encuentra nada. Si crees que puedes utilizar la mente para encontrar el Camino es que vives en la ignorancia. Cuando se vive en la ignorancia existe la budeidad. Cuando eres conciente no existe tal cosa. Y es así porque la conciencia es budeidad.

Si buscas el Camino, el Camino no aparecerá hasta que desaparezca tu cuerpo

Es como descortezar un árbol. Este cuerpo kármico experimenta continuo cambio. No cuenta con realidad fija. Practica de acuerdo con tus pensamientos. No odies vida y muerte ni ames vida y muerte. Mantené cada uno de tus pensamientos libre de ignorancia y en vida vas a presenciar el principio del nirvana, y en la muerte experimentarás la seguridad de no renacer.

Ver la forma sin ser corrompido por la forma o escuchar un sonido sin ser corrompido por el sonido es la liberación.

Los ojos que no se aferran a la forma son las Puertas del Zen. Los oídos que no se aferran al sonido son también las Puertas del Zen. En pocas palabras, aquellos que perciben la existencia y la naturaleza de los fenómenos y permanecen sin aferrarse, son liberados.
Aquellos que perciben la apariencia externa de los fenómenos están a su merced.

Liberación significa no estar sujeto a la aflicción

No hay otra liberación.

Cuando se sabe cómo mirar la forma, la forma no da paso a la aparición de la mente y la mente no da paso a la aparición de la forma. Ambas, forma y mente, son puras.
Cuando está ausente la ignorancia, la mente es la tierra de los Budas. Cuando la ignorancia está presente, la mente es el infierno. Los mortales crean ignorancia. Y utilizando la mente para crear la mente siempre se encuentran en el infierno.

Los bodhisattvas ven a través de la ignorancia y al no utilizar la mente para hacer aparecer la mente siempre se encuentran en la tierra de los Budas. Si no utilizas tu mente para crear mente, todos los estados mentales son vacío y cada pensamiento inmóvil; irás de una tierra búdica a otra.

Si utilizás la mente para crear mente, todos los estados mentales son intranquilos y cada pensamiento está en movimiento: vas de un infierno al siguiente. Cuando aparece un pensamiento hay buen y mal karma, cielo e infierno. Cuando no aparecen pensamientos, no hay ni buen ni mal karma, ni cielo ni infierno.

continúa.

Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"








viernes, 29 de abril de 2011

El sermón del Despertar


Parte 2

Cuando sos un ignorante, esta orilla existe. Pero cuando te despertás, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren el más grande de todos los vehículos no están ni en esta ni en aquélla. Son capaces de vivir en ambas orillas.

Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de esta no comprenden el Zen.

La ignorancia significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad. No son lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y conocimiento.

Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos concientes, no hay ningún lugar donde escapar.

A la luz del Dharma imparcial, los mortales no son diferentes de los sabios

En los sutras se dice que el Dharma imparcial es algo que los mortales no pueden penetrar ni los sabios practicar.
El Dharma imparcial sólo es practicado por los grandes Budas y bodhisattvas. Ver la muerte como algo diferente de la vida o el movimiento como algo diferente de la inmovilidad es ser parcial.
Ser imparcial significa ver el sufrimiento como algo no diferenciado del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío.
Al imaginar que pondrán fin al sufrimiento y entrarán en el nirvana, los arhats acaban atrapados por el nirvana.

Pero los bodhisattvas saben que el sufrimiento es esencialmente vacío y permaneciendo en el vacío permanecen en el nirvana. Nirvana significa no nacimiento y no muerte. El nirvana está más allá del nacimiento y de la muerte y más allá del nirvana.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana.

Nirvana es una mente vacía

Cuando no existe la ignorancia, los Budas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar.

Un lugar deshabitado es uno sin codicia, odio o ignorancia. La codicia es el reino del deseo, el odio el reino de la forma y la ignorancia el reino sin forma.

Cuando aparece un pensamiento se penetra en los tres reinos

El principio o fin de los tres reinos, la existencia o no existencia de todo, depende de la mente.
Esto es aplicable a todo, incluso a objetos inanimados como rocas y palos.

Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente no existe, ni no existe.

Los mortales siguen creando la mente, proclamando que existe.
Los arhats siguen negando la mente, proclamando que no existe.
Pero los bodhisattvas y los Budas ni crean ni niegan la mente.
Saben que no hay mente y que tampoco hay no mente.

Eso es lo que significa que la mente no existe, ni no existe.

La mente que no existe ni no existe es lo que se denomina la Vía del Medio

Si utilizas tu mente para estudiar la realidad, no vas a entender ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin utilizar la mente, entenderás ambas.
Aquellos que no comprenden, no entienden el entendimiento. Y aquellos que comprenden, entienden el entendimiento. La gente capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto comprensión como no comprensión.
La ausencia de comprensión y de no comprensión es verdadera comprensión.
Vista con verdadera visión, la forma no es simplemente forma, porque la forma depende de la mente. Y la mente no es simplemente mente, porque la mente depende de la forma.

Mente y forma se crean y se niegan una a la otra

Lo que existe lo hace en relación con lo que no existe. Y lo que no existe no existe en relación a lo que existe. Esta es la verdadera visión. Mediante dicha visión nada es visto y nada es no visto. Dicha visión penetra en las diez direcciones sin ver: porque nada es visto; porque no es visto se ve; porque es visto no se ve. Lo que ven los mortales son ilusiones.

La verdadera visión está desapegada del ver

La mente y el mundo son opuestos, y la visión aparece donde se encuentran.

Cuando la mente no se agita interiormente. el mundo no aparece exteriormente. La verdadera visión es cuando tanto el mundo como la mente son transparentes. Y esta comprensión es verdadera comprensión.

Continúa


Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"



jueves, 28 de abril de 2011

Bodhidharma



El sermón del despertar

La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que lo practican es liberarse de las apariencias.
Se dice en los sutras: «El desapego es despertar porque niega las apariencias». La budeidad significa atención sutil. Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Budas.
Se dice en los sutras: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».

El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el "gran vehículo" y abandonará los tres reinos.




El gran vehículo es zazen



Los tres reinos son la codicia, la aversión y la confusión.
Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, la aversión y la confusión, a la condición normal del cuerpo-mente y dejar que emerja la compasión, la sabiduria y la verdadera moral (libre y sin culpabilidad).

Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia (sus aparentes raíces, son las llamadas: Identidades), son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión son la naturaleza de Buda.

Más allá de la codicia, el odio y la ignorancia no hay otra naturaleza de Buda



Se dice en los sutras: « Los budas solo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro».
Los tres venenos son codicia, odio y confusión.


El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los bodhisattvas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar.
Así es el vehículo de los bodhisattvas. Se dice en los sutras: «El no vehículo es el vehículo de los Budas».

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregados son ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende el lenguaje de los Budas. Se dice en los sutras:
«La cueva de los cinco agregados es el vestíbulo del Zen. La apertura del ojo de la mente es la puerta del Gran Vehículo». No puede ser más claro.

No pensar en nada es Zen



Una vez que se sabe, caminar, estar de pie, sentarse o estirarse, todo lo que se haga, es Zen. Saber que la mente es vacío es ver a Buda. Los Budas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es ver a Buda.
Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento e inmovilidad es la mayor de las meditaciones. Los mortales no dejan de moverse, y los arhats permanecen inmóviles.



Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los mortales como la de los arhats. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y pueden curar cualquier enfermedad sin tratamiento.



Tal es el poder de zazen

Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.
Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.
Permanecer sin mácula de polvo de sensación es permanecer en el Dharma.
Trascender vida y muerte es abandonar el hogar.
No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.
No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.
La no aflicción es el nirvana.
Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

Continúa

título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"

lunes, 25 de abril de 2011

La vía del Buda está siempre bajo tus pies


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos"

El Budismo te da fuerzas para vivir

La vida es como una pelea conyugal. Esperamos en vano que alguien llegue y la zanje por nosotros. No obstante, la única autoridad competente capaz de zanjar la disputa se encuentra en nosotros mismos. A esto es a lo que llamo fé.



El Budismo te da esta fuerza interior.


Has de vivir como si el bodisathva Avalokitesvara habitara en tu corazón y te visitara cada día. Has de cultivar esta relación a tal punto que Avalokitesvara se haga presente en todo instante y lugar; así no sólo te liberarás de tu propio sufrimiento, sino que también harás que se desvanezca todo el sufrimiento a tu alrededor.
Todas tus acciones han de surgir de la invocación del nombre del Buda.

Por edificante que pueda resultar escuchar la doctrina del Buda, por formidable que pueda ser el satori que experimentas, si este satori se mantiene ahí arriba, alto como una campana que cuelga del techo, sin que tú tires de la cuerda de la práctica, la insatisfacción continuará prendiendo en tu vida. ¡Tu práctica ha de ser como el tañido de esa campana!

Has de observar tu vida con los claros ojos de Avalokitesvara, para así transformarla y materializar esa claridad en la propia práctica diaria: ¡no te pierdas de vista a ti mismo!

No basta con mirar el mundo desde arriba, desde tu elevado punto de vista. Tan pronto sepas en que dirección va tu camino, has de echar a andar con paso firme hacia adelante. Si conoces tu camino, vayas donde vayas no te extraviarás. Hagas lo que hagas, no tendrás nada que temer.

Zazen ha de desplegar su actividad en tu vida



Has de sentir la actividad de zazen en toda tu vida. También esta vida, en su frescura, es zazen.

Si captas la enseñanza en toda su magnitud, tu práctica será más profunda. Has de tener presente la práctica en cada instante.

El samadhi real es aquello que pone orden en tu vida



Es la mente que ordena tu vida. Hablo a menudo del verdadero yo o de que estamos ligados al universo; en último término se trata de vivir completamente nuestra vida. Para ello primero hemos de tamizarla y cuidarnos de que todo encaje correctamente: haz lo que debas hacer y deja estar lo que debas dejar estar.

Para quien practica zazen, su práctica se manifiesta cuando orina, cuando come y en el sonido que hacen sus sandalias o zapatos al andar. Que recitemos un sutra antes de entrar en la bañera se debe a que zazen mismo se toma un baño.

No debes encerrar tu satori en un recipiente hermético



Si has entrado una vez en contacto con esta cosa con la que no hay nada que hacer, has de fundar en ella toda tu vida. Si tomas té, toma té; si estás comiendo, come. Tanto si duermes como si te levantas o te desplomas, esta luminosa claridad ha de llenar toda tu vida.

Día a día has de marchar de nuevo desde cero a partir de ti mismo, has de vivir tu vida dándolo todo de ti. También un novicio ha de darlo todo de sí para ser realmente, por completo, un novicio.



En zazen se trata de darlo todo para ser uno con zazen; a la hora del té, para ser uno con el té; al comer, para ser uno con la comida. Al trabajar, das todo de ti en el trabajo y cuando duermes, duermes como un lirón.

La vía del Buda está siempre bajo tus pies



Cuando orinas es la manera en que orinas, al estornudar es el estornudar. Es el sonido de tus pasos. La vía del Buda llena todo el universo.

No hagas nada a medias: has de observar tu vida y a ti mismo desde una perspectiva que se sitúa antes del nacimiento de tus padres. ¿Cómo quieres realmente vivir tu vida? El primer paso has de darlo a partir de un punto que se sitúa antes del nacimiento de tus padres.

“Aun cuando escuches y repitas las enseñanzas del pasado, ¿qué sentido tienen si no las pones en práctica?”.

Si has llegado a la punta del mástil, avanzar un poco más... hace daño. Aquí la Vía del Buda deja de ser tan sólo palabras, es tu práctica concreta.

Práctica significa convertir la Vía del Buda en hechos

Deja de soñar: no hay ningún Buda tras de ti, ninguna persona corriente ante ti, ningún satori. Simplemente, déjate llevar por la enseñanza del Buda. Esto es lo que quiere decir “no-pensamiento” (hishiryo). Simplemente, ve hacia delante.

No debes hacer de la Vía del Buda un medio para alcanzar algún fin en tu vida. Lo que has de hacer es que toda tu vida sea guiada por la Vía del Buda.




jueves, 21 de abril de 2011

Cuando dejes de exhibirte, tu vida se expandirá sin límite


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos"

Hay gente que dice: “Sawaki roshi no es uno de esos curas degenerados que tienen templo propio”. ¡Qué sutiles podemos ser cuando se trata de engañarnos a nosotros mismos y a los demás! Siempre encontramos algo especial que podemos admirar y aplaudir y con ello no hacemos más que ensuciar el Dharma.

¿Quién ha hecho estas buenas obras? Si fuiste vos, no valen nada.

Desde que acepté el puesto de profesor en la Universidad de Komazawa, recibo un sueldo mensual por hacer zazen. Resulta curioso que uno empiece a hacer negocios con algo que practica para sí solo, a escondidas. ¡Esto revela que mi práctica aún no está madura!

Ryokan no tenía dinero ni títulos. ¿Por qué le hacía esto tan especial? Porque no se enredaba en asuntos humanos. Y porque él habría sido el último en considerarse especial.

Si la gente te presta demasiada atención es que algo no va bien en tu práctica

Cuando la gente empieza a decir que sos muy especial dejas de ser un auténtico monje y comenzas a mostrarte como ‘especial’.

Las tazas de té de estilo coreano antiguo no se dan aires de grandeza ni se humillan. No hay afectación ni adornos, no muestran la menor ambición; el ceramista se ha olvidado por completo de todo eso. La ceremonia del te debe girar precisamente en torno a este olvido.

El signo de la auténtica bondad es que no conoce límites

La bondad ha de disponer siempre de libertad de movimientos para dar más de sí. Y no ha de tener la menor conciencia de que es ‘bondadosa’. Vivir libre de conceptos e ideas significa hacer simplemente lo que haces, sin demasiada conciencia de ello.

La jardinería japonesa es muy sutil: los maestros jardineros llevan este arte tan lejos que dan forma una y otra vez a los distintos elementos hasta que finalmente parece que todo ha surgido de forma natural. Eso es lo más en el diseño de jardines. La pregunta entonces es: ¿por qué no disfrutar directamente de la naturaleza en estado salvaje?

Una persona "especial" que se toma a sí misma por especial, no lo es tanto en realidad: sólo se vende como tal.



Una persona sólo es verdaderamente especial si no se considera especial en absoluto

Alguien que se considera maestro zen y quiere que los demás le traten como tal no es más que un niño. Un auténtico maestro zen no se preocupa en absoluto de si es un maestro zen o no.

Hay monjes que son extremadamente estrictos en el respeto de las reglas sólo porque quieren ser admirados por ello. Esto me recuerda a los presentadores de circo y me dan ganas de decir: "¡Estimado público: Observen este magnifico ejemplar de monje!"

Al igual que la vida, también el Dharma del Buda no es más que un sueño dentro de un sueño. No puedes alardear de este sueño. De lo contrario sería como aquel maestro del silencio que decía: ‘Todo el mundo habla constantemente de sí mismo, sólo yo permanezco en silencio’.

Silencioso
y elegante el vuelo
del ruiseñor (2).


Sin darnos bombo, debemos seguir calladamente la Vía, sin más, como el ruiseñor, que vuela en silencio. Para ello es necesario que en lo más hondo de ti tengas una actitud religiosa. Éste es el camino de la iluminación.

A un joven monje que practicaba la Vía con una visible gran ambición, le dije: “¡Ten cuidado, no vaya a ser que te quedes sin aire!”. En la práctica de la Vía no se trata de alcanzar nada.



Tu práctica diaria debe ser expresión de la ausencia de objetivo, de entrega y de abandono

El poeta de haiku Buson no aspiró a nada especial durante toda su vida. Precisamente por eso nos resulta tan sublime y puro.


(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tít. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)

(2)haiku de Yosa Buson (1716-1783)






lunes, 18 de abril de 2011

¿Buscas paz en tu espíritu?...


...mejor ocúpate como es debido!.



Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos (1)


“¿Cómo decís?!, ¿paz de espíritu?


¿Qué querés hacer con eso, vos, tan joven? ¿O crees quizá que cuando hayas alcanzado la paz de espíritu podrás hacer lo que quieras durante el resto de tu vida? ¡Preocúpate mejor de hacer debidamente lo que tienes que hacer! Yo tengo ya más de setenta años y todavía sigo ocupándome. ¡Despertá de una vez de tu sueño!”.


Durante toda la vida hemos de interesarnos en la doctrina de Buda: ¿qué puedo hacer por la Vía?, ¿cómo debo vivir? Aquí han de empezar nuestras desvelos. Si no tenemos cuidado, cuando nos hacemos mayores nos habituamos a ser monjes y dejamos de ocuparnos.


¿Crees que gracias al zazen tengo mucha energía en el hara (bajo vientre) y un corazón fuerte y que eso hace de mí una persona llena de energía? ¡No digas tonterías! Vivo la vida como si anduviera sobre una capa fina de hielo, con mucha precaución y el mayor respeto. Y lo hago así precisamente porque practico zazen.


En algún momento deberíamos reflexionar sobre lo que podemos hacer a fin de no ser una carga para los demás. No hay nada más importante que no ser un obstáculo para nadie. Si no te haces cargo de la lata que das a los que te rodean, tu práctica no llega a ser siquiera hinayana; eso es lo último.


Deberías ser conciente de que no todo es como a ti te gustaría


Y será así toda tu vida. No tenés más remedio que aceptarlo. En principio no hay nada que no tengas que aceptar, pues no hay ni una sola cosa que obedezca a tus preferencias. Te alteras porque crees que tu cuerpo te pertenece. Tu cuerpo no es más que un apestoso saco de carne, lleno de pis y de mierda. ¿Realmente te pertenece? ¿Pertenece a alguien?


Cuando sabes que tu cuerpo no es tu cuerpo, no hay razón para que te alteres


Adaptate a tu entorno, dale el gusto a los demás. Vive tu vida de manera que a tu vecino le permita estar contento. Ponlo en práctica en tu vida de pareja. Ponlo en práctica cuando trates con tus padres o tus hijos. Vive la vida como un muerto, así no molestarás a nadie. Esto vale también para mí: si no estoy verdaderamente muerto, enseguida empiezo a enfadarme.

"Estar muerto" significa que este cuerpo no me pertenece. Pertenece a todos y se lo dejo a los demás para que hagan con él lo que quieran. Si quieren, que se diviertan con este muerto.


Si querés encontrar el camino tenés que tirar tu cuerpo por la borda

Despertarás en el momento justo en que te desprendas de tu cuerpo. Nadie puede vencer a alguien que se ha desprendido de su cuerpo. Aunque le des una patada en el culo no conseguirás amedrentarle. Algunos piensan que liberarse de la vida y de la muerte equivale a poner su vida en peligro. Pero poner la vida en peligro no es nada del otro mundo. Los bandoleros de antaño lo hacían continuamente.

Liberarse de la vida y de la muerte significa algo muy distinto: significa clarificar la enseñanza de Buda.


En cierta ocasión, al regresar de la guerra, fui testigo de la explosión de un arsenal. ¡No te podés imaginar cómo se me encogieron las pelotas! Durante la guerra solía alardear de mi ardor guerrero, pero mirando atrás veo que no era más que la despreocupación de un jefe de bandidos, como el famoso samurai Kunisada Chuji.

El valor se muestra cuando tenemos un adversario contra quien luchar. Pero si estamos sentados en completo silencio y solos en zazen, de nada nos servirá nuestro valor y ardor guerrero si, de repente, la tierra bajo nosotros empieza a temblar.


La serenidad que encontramos en la enseñanza del Buda nada tiene que ver con la arrogancia de un bandido como Kunisada Chuji.


La manera de poner en práctica la enseñanza del Buda ha de ser muy diferente. Cuando comprendí esto por primera vez, dejé de competir con los demás por ver quién era el mejor y más valeroso. Sentate. No hay que tener prisa. Adopta tranquilamente la postura correcta. Éste es el punto de partida: observa toda tu vida desde zazen.


Ponete en marcha para arrojar luz sobre tu vida


Una persona corriente que se convierte en un santo no es más que un producto kármico. El arte de zazen radica en sentarse sin más, sin estar pendiente de ninguna otra cosa. El valor de simplemente sentarse (shikantaza) consiste en su transparencia e insipidez.


Zazen no es algo llamativo.


La gente trata continuamente de destacar, de llamar la atención, por eso el zazen no les dice nada. Lo que la gente entiende por ‘enseñanza’ del Buda” no tiene en realidad nada que ver con la enseñanza del Buda.


No hay una sola cosa que no sea expresión de la enseñanza auténtica


Ahí vemos cuán transparente es la verdadera enseñanza. El problema es que la gente no quiere transparencia, sino estampados de colores.

"Todo el día en silencio

se sienta un viejo santo".

Cuando leo estos versos tengo la sensación de que mi presión sanguínea se reduce. Llevado a la práctica esto significa: zazen.


Lo insondable significa: nada que ganar. Dicho en lenguaje corriente: ¡zazen no aporta nada! ¿Qué vida más despreocupada puede haber que aquella en la que no hay nada que ganar? Que el zazen no aporta nada se debe a que simplemente nos sentamos, sin ningún otro propósito. Así he vivido toda mi vida hasta hoy: sin el propósito de obtener ninguna ganancia.


Una vez uno preguntó a otro que solía recitar el nombre de Buda: - ¿Te ha servido de algo recitar continuamente el nombre de Buda? - Absolutamente de nada, respondió.

Con mi zazen es igual: todos se esfuerzan en alcanzar la iluminación mediante el zazen, pero yo tengo ya setenta años y el zazen aún no me ha proporcionado la menor cosa.


La vía del Buda pone fin de una vez a todo, incluida la ilusión, incluida la iluminación


¿Qué te ha proporcionado haber nacido? Actúas como si fueras algo muy especial, pero ¿a quién le importa? Nada es bueno para nada. Por eso decimos: “No hay nada a lo que recurrir”, nada que ganar”.


“Nada que ganar”: ¿Qué podría ser más hermoso en una persona?



(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tít. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)


jueves, 14 de abril de 2011

El zen no es algo mental, el zen se practica con el cuerpo


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos" (1)


Parte 13


Un empresario que tenía que conseguir una gran suma de dinero escuchó una de mis charlas y llegó a la siguiente conclusión: “Lo que puedo, puedo; lo que no, no. Sencillamente haré con mi cuerpo lo que pueda, sin crearme preocupaciones innecesarias en la cabeza”.


Algunos monjes dicen: “En mi corazón llevo la cabeza afeitada” y dejan que les crezca el pelo. ¿En qué están pensando? Sólo cuando te afeitas la cabeza puedes saber cómo se siente uno con la cabeza afeitada. Sólo si te pones un chándal (jogging) sabrás cómo se siente uno con un chándal. Por eso yo prefiero llevar el kesa.


El satori no se produce en tu cabeza


El satori se experimenta con el cuerpo. Significa colocarse en la postura del Buda. Lo que se llama "espiritual" hay que disfrutarlo con precaución. La práctica del zen ha de comenzar en el cuerpo. Practicar significa llevar una vida religiosa.

La mente se expresa en el cuerpo, o mejor dicho, en la actitud ante la vida.


Los sutras no son más que el agua que al principio has verter en la bomba para ponerla en marcha. Cuando practicas con tu propio cuerpo, tu actitud vital actúa como una bomba que hace brotar el agua de la verdad eterna.


Dar significa no exigir


No me refiero sólo al dinero o a los bienes materiales. Tampoco debemos anhelar el satori o alcanzar el paraíso. Ni tener miedo al infierno. Se trata de vivir nuestra vida cotidiana como expresión del dar. Tenemos que experimentar lo que "no sirve para nada". Entonces dejaremos también de estar pendientes de nuestra vida y nuestro verdadero yo se manifestará, libre y soberano, en nuestra actitud vital.


La Vía no se expresa en la comprensión intelectual: nuestra actitud vital y nuestro carácter son la Vía.


Zen es tu vida cotidiana


Cuando vas al baño (toilette), has de redescubrir tu vida en el baño. Cuando te metes en la bañera, en la bañera has de retomar una vida religiosa. En zazen se trata de reactivar tu vida de nuevo, constantemente, con renovado aliento.


Satori no significa adquirir nuevos conceptos. Satori significa crear la propia vida de nuevo. Significa vivir nuevamente la vida eterna en cada instante. Si te quejas de que hace frío, te parecerá que hace todavía más frío del que realmente hace. Mejor permanece en silencio.


Cuando hablamos de algo nos dejamos engañar por las palabras.


Un profesor de judo dijo: “En mi escuela se trata de estar siempre fluyendo. Si por ejemplo tu adversario te tiene agarrado por la muñeca derecha, es demasiado tarde para que te preocupes por tu mano derecha. Estar fluyendo significa ahí abrir una nueva vía con la mano izquierda. Lo primero que debes aprender cuando empiezas a practicar judo es a estar fluyendo. Ahora tengo ochenta años y aún sigo ejercitándome en el fluir”.


Estar fluyendo de esta manera significa crear constantemente de nuevo la propia vida.

No permanecer en ninguna parte, no mantenerse quieto, no aferrarse a nada. Quien no crea así su propia vida de nuevo, constantemente, se estancará en su vida cotidiana.


Si no te aferras a ti mismo, la vida en el mundo no es tan complicada


Si todo te parece tan complicado y problemático es sólo porque te aferras a ti mismo. Crees que la luna está triste o feliz porque la observas desde tu punto de vista personal. ¡Obsérvate mejor a ti mismo desde el punto de vista de la luna!

No hay razón para que estés tan hundido.

Si pierdes, eso significa que tu adversario gana. A los ojos de Buda tan bueno es lo uno como lo otro.


Te mantienes atado a tus ilusiones


De esta manera te encadenas a ti mismo. Para salir de ese atolladero has de contemplar el universo en su conjunto, sin aferrarte a ningún detalle. Tampoco las ilusiones se dejan atrapar. Tú eres tú, yo soy yo. Lo que para la cabeza es felicidad no lo es para los pies.

Si contemplas el universo en su conjunto, las ideas obstinadas en la que se fundan tus ilusiones se disolverán por sí solas.


(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Título original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005).

miércoles, 13 de abril de 2011

Sobre la felicidad y la satisfacción


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos" (1)

Parte 12

El Dharma del Buda es eterno e ilimitado, ¿cómo podría encajar en el estrecho marco de la felicidad y de la satisfacción?

Como seres humanos que somos, tenemos conocimientos y satoris. Pero si no vamos más allá de lo que lo que las personas poseen, entonces nuestro satori es sólo nuestro, una propiedad personal. Lo que no es más que propiedad personal tuya no es nada al fin y al cabo.

¿Dices que sujeto y objeto son uno y llamas a eso tu satori? ¿Hablas de abandono y crees haber hallado de esta manera tu serenidad? Ése es un error muy extendido.

Dices querer deshacerte de tu ego



¿No estarás en realidad intentando igualar a Buda? ¿A un Buda que te has creado conforme a tu propia idea?

¿Dices que la doctrina de Buda es difícil de entender? ¿Por qué te resulta tan difícil? Porque tratas de comprenderla privadamente, dentro de tu pequeño cráneo. ¡Si simplemente dejaras de hacerlo, no habría ningún problema!

A fin de cuentas, la doctrina de Buda gira únicamente en torno a la cuestión de cómo deshacernos de nosotros mismos. No obstante yo siempre he pensado que la práctica me haría evolucionar como imaginaba, y así practiqué con el mayor esmero durante años sin que mi problema se viera resuelto.


El verdadero problema eres tú mismo, pero este problema no lo comprenderás hasta el final.

¿Te crees contento? ¡Eso es sólo un sueño!



Deja de soñar y haz sin reservas lo que no contenta: zazen. Sigue con paso firme el camino en el que no hay nada que ganar. Serás así "una persona en camino hacia la iluminación".

"Paz de espíritu" o "satori" no son nada fijo: si crees haber comprendido el "verdadero dharma" cometes un gran error.

Cuantos más libros leemos, más nos aferramos a nuestras ideas: “Esto es hinayana, esto es mahayana, o mejor dicho...”. Pero con cada nueva idea compleja vamos perdiendo el auténtico sabor de la realidad.



Por eso hemos de comprender de una vez que nuestros juegos conceptuales no nos llevan a ningún lado. Entonces podremos desmontar de nuevo esta amalgama de conceptos y contemplar el mundo sin adornos ni artificios. Si nos liberamos de la telaraña de conceptos en que nos hemos enredado, nuestra presión sanguínea se reducirá y enfrentaremos las situaciones de la vida con un espíritu fresco. Por eso digo siempre: ¡eh, fuera con vosotros!

Constantemente nos trabamos con algo



Si nos atenemos a las reglas, nuestra conciencia se atasca en ellas: “¿No veis como me atengo a las reglas?”. O decimos cosas como: “Nadie entiende correctamente este aspecto de la doctrina de Buda, excepto yo”. No debemos volvernos tan histéricos.

Por bueno que sea lo que haces, si te atascas en ello no vale nada: ¡olvida tu satori, olvida tus buenas obras!

Lo determinante no es tu inteligencia



Eso no tiene nada que ver con la enseñanza de Buda. El Dharma no es otra cosa que tu forma original. Por eso es importante que dejes de engañarte a ti mismo y a los demás y que, en vez de eso, regreses a tu auténtico yo.

La vacuidad significa originariamente eso que no encaja en el estrecho marco de tus deseos y pensamientos. Nada transcurre como esperas.

¿Por qué está la gente tan estresada? Porque están siempre muy ocupados tratando de conseguir algo más.
Permiten que su ego juegue con ellos.



Todas las ideas que este ego nos susurra son ilusiones

Te llevas a engaño si buscas un camino para ti, algo personal. Échate de lleno al camino. Si lo abandonas todo por la Vía, no quedará de ti otra cosa que la propia Vía: eso es satori.

El satori no es algo que vaya a satisfacerte a ti personalmente: satori significa que el universo entero está unido sin suturas. El satori ha de tener el mismo efecto en ti que en los demás. Mientras gire sólo en torno a ti mismo, no tendrá nada que ver con la Vía del Buda.

Oka Sotan Roshi (maestro de Kodo Sawaki) decía:
¿Cómo dices? ¿Me pides una solución para ti al gran problema de la vida y de la muerte? ¿Y a quién le importa tu vida y tu muerte? ¡Tú no cuentas para nada! ¡Ja, ja, ja...!

Hacerse monje significa decir adiós a los deseos y esperanzas humanas



Significa sustituir esos deseos y esperanzas por algo totalmente diferente.

No hagas del zazen una actividad más de persona corriente. Haz más bien que la persona corriente que hay en ti sea parte del zazen.

"Con el zazen no debes hacer absolutamente nada".

La solución al problema de la vida y de la muerte la conocerás cuando te disuelvas en la práctica de la vía del Buda.


Vivir tu vida de este modo no significa otra cosa que "desprenderte del cuerpo y de la mente".



(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tit. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)





martes, 12 de abril de 2011

Soy como moho que crece en un rincón húmedo


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos" (1)


Parte 11


Originalmente, zazen no significa otra cosa que practicar el samadhi de la clara luz del tesoro (Kômyozô zanmai). No se trata de "lo que ese estado nos aporte" sino de retornar a ese estado original. Como el de un bebé lactante que se siente pleno siendo simplemente un bebé lactante. Por el contrario, hay gente que espera alcanzar algún tipo de conocimiento mediante la meditación zen. Eso no tiene nada que ver con zazen.


¿Qué hace a Ryokan tan digno de aprecio?

Que nunca trataba de demostrarnos nada. Si me comparo con él, he de avergonzarme: gano demasiado dinero.


"Alcanzar la vía" no es algo que llevemos a cabo nosotros, los humanos. No tienes que hacer nada adicional para cultivar aquello que crece a partir de una raíz profunda. Los ojos son horizontales, la nariz vertical. Vivimos esta vida conforme al orden cósmico que nos mantiene vivos. ¿Por qué entonces sacamos pecho y hablamos de "nuestra vida"? ¿Cómo es que todo gira en torno al "yo"?


No hay absolutamente nada que te pertenezca a ti mismo o te constituya


Todo es como una corriente que fluye. No existe ahí ninguna sustancia fija, ningún "yo". (Kodo se pellizca las mejillas). Esto de aquí no es más que un hongo que surge de la tierra cuando se dan la temperatura y la humedad precisas. No es nada especial, ¡simple moho! Un producto del calor y de la humedad. Todo lo ves distorsionado porque lo contemplas desde la perspectiva de tu propio ego.

¿Debo llorar? ¿Debo volar? ¡Olvida las lágrimas y agita las alas! Quién no recuerda esta canción infantil.


Se trata de darlo todo en este instante y entregar este cuerpo al Buda. Si apelas al bodhisatva Avalokitesvara de todo corazón, en ese momento ya no hay tú, sólo queda el bodhisatva Avalokitesvara. Y, a la inversa, eso significa que tú llenas todo el universo. El campo, la montaña, la aldea, mi cuerpo son el canto del gallo, ¡y nada más!


Para ser uno con todo sólo has de adecuar tu longitud de onda


La separación entre el campo, la montaña y tú desaparece y entonces el canto del gallo resuena en todo el universo. Aparte del canto del gallo no hay nada. Esto vale no sólo para los sonidos. Todo es uno con ese canto y no hay nadie que lo oiga ni nada que sea oído. En ese punto, sujeto y objeto se disuelven. Has de contemplar las cosas desde una perspectiva en la que lo has olvidado todo por completo. No sólo la riqueza y la pobreza, también todas las escalas de valores humanas. Si puedes hacerlo, ni mil santos llegarán a tu altura.


¡Alto el fuego! ¡Olvídalo todo!


Como hombre debes olvidar tu ser-hombre, como mujer tu ser-mujer. Los científicos han de olvidar su ciencia, los ricos su riqueza, los pobres su pobreza. Entonces no hay ya fundamento para el odio o la presunción.


En la Vía del Buda no se trata de transformar a una persona corriente en un Buda. En la Vía del Buda, la persona corriente y el Buda saltan juntos más allá de la frontera entre lo ‘normal’ y lo ‘especial’, la ‘ilusión’ y el ‘satori’. La doctrina budista no hace de la ilusión y la iluminación ningún problema.


"Un impacto que te hace olvidarlo todo" (en referencia a la historia del monje que se despierta al oir el sonido de una piedra impactando un bambú).

No debes afanarte en oír el ‘verdadero sonido’ del bambú. El sonido del bambú llena ya todo el universo. Cuando escuchas el sonido del bambú no hay nada más que el sonido del bambú. Cuando te metes en la bañera, no hay nada más que el baño. Cuando almuerzas no hay nada más que la comida. Hacer como si tu práctica o tu satori te pertenecieran a ti equivale a hacer como que duermes y a la vez afirmar que no estás en casa.


La vida no transcurre como tú te imaginas


Pero si dejas de crearte ideas falsas y en vez de ello diriges tu mirada hacia ti mismo, te darás cuenta de que no hay ningún obstáculo a tu alrededor. Todos tus problemas tienen su origen en la falsa suposición de que puedes luchar contra la necesidad. ¿No te das cuenta de que has errado en tus cálculos y de que ahora pataleas en vano?

‘¡Nada ahí!’, escribió Jiun Sonja (famoso calígrafo del siglo 18) con grandes pinceladas.

La gente ríe, llora y hace mucho teatro para nada. Cuando mires las cosas desde una perspectiva que no se basa absolutamente en nada te darás cuenta de que verdaderamente ahí no hay nada.


Haces mucho ruido para nada


En realidad da exactamente igual cómo caigan los dados. Pues, pase lo que pase, nunca te caerás de la flor de loto del Dharma que lo abarca todo.


(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tit. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)


sábado, 9 de abril de 2011

No eres tú quien practica zazen



Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


Parte 10


¿Cuál es en realidad el sentido de nuestra vida? ¡Nuestra vida no tiene ningún sentido! Gracias a zazen llegas finalmente a un punto en el que ya no esperas nada de la vida, ni siquiera de zazen. Dices que imitar al Buda no tiene nada de divertido. Si imitas a un ladrón te convertirás inmediatamente en ladrón.


Lo magnífico de este vulgar cuerpo humano es que con él podemos imitar a Buda. Con este cuerpo, que hasta hoy has entregado a los juegos de azar, puedes practicar zazen también y “entrar de golpe" en la esfera del Tathagata. Esta entrada en la esfera del Tathagata se refiere al zazen practicado por una persona corriente que hasta un instante antes de entrar en ella, se agita nerviosa calculando las pérdidas y las ganancias.


Nunca acabarás por completo con tus ilusiones


Algunos dicen: “No quiero alardear, pero ya no tengo ilusiones”. Trata de no practicar zazen como si estuvieras pelando una cebolla. Aunque alcances el satori, o lo que sea que logres, eso no es auténtico. En lugar de ello, practica zazen con la mentalidad de persona corriente, cargada de ilusiones e impulsos.

Perdido como estás en los seis mundos del sufrimiento, siéntate simplemente en zazen con este cuerpo. Cuando simplemente te sientes de esta manera, tu mente de mono y tu voluntad de caballo se volverán no-pensamiento, y tus ilusiones aparecerán como lo que en realidad son: verdad inmaculada. Esto es lo que, en el Eihei Koroku, Dogen Zenji llama “el loto en medio del fuego”.

Si tomo lo que no es mío, soy un ladrón, inmediatamente, en ese preciso instante. Si por el contrario practico zazen, soy de inmediato un Buda. Para eso no hace falta ninguna técnica.

Para ser Buda sólo he de creer en zazen y sentarme. Ése ya no es “Kodo Sawaki”, sino algo mucho más allá.


En ese momento, ¿qué es lo real?


¡La postura de tu cuerpo! Lo que suceda en tu conciencia no es el problema. El verdadero problema se resuelve en el momento en que te entregas a la forma correcta de sentarte. Si llevas las cavilaciones sobre tus problemas hasta sus últimas consecuencias, al final no te quedará otra cosa que simplemente sentarte. No tienes más alternativa que practicar. Finalmente llegarás a la práctica de "simplemente sentarte" (shikantaza), en la que el cuerpo y la mente son abandonados (shin jin datsu raku).


En el mundo humano todo gira siempre en torno al dinero, a la carrera profesional, a la buena comida y a la diversión. Pasamos toda nuestra vida corriendo detrés del sexo, de las golosinas y otros cebos. Zazen significa decir adiós a todo eso, significa descansar de "ser humano". ¿Qué significa practicar? ¡Acabar con el modo de ser humano! Significa tirar la toalla como ser humano. ¿Qué significa ‘pensar sin pensar’? (hishiryo)

Significa tomarse vacaciones de nuestro ser humano. Si te despides del mundo humano, tomarás la distancia necesaria para dirigir la vista hacia ti mismo y arrojar luz sobre ti mismo. ¡Despréndete de ti mismo! No te quedes contemplando la luna. La luna brilla por sí sola. Nuestras ilusiones no tienen fin. No hay nada que podemos hacer para cambiarlo. Tampoco se trata de cambiar nada: se trata simplemente de ser. Esto significa sentarse sin más. Cuando entiendas que no tienes más opción que ésa, dejarás de meterte en callejones sin salida.


¿Por qué vivimos en realidad, en este instante?


Vivimos en la gracia de la gran luz y por eso deberíamos poner fin a nuestras artimañas egoístas y regresar a nuestra verdadera naturaleza. Esto quiere decir que debemos desembarazarnos de nuestra ansiosa ambición de ‘más, más y más’, y entregarnos por completo a la verdadera vida que se realiza en cada instante en y a través de nosotros. Para ello no necesitas hacer absolutamente nada.

Si te entregas por completo a este instante serás sencillamente zazen y zazen se sentará por y a través de ti.


Debes creer en este "simplemente sentarse"


Creer significa que las dudas sobre la naturaleza universal de tu propia existencia se disipan: “¡Es cierto! ¡Este 'yo', 'mi' y 'mío' no han existido nunca en realidad!”. Así es como se clarifican tus dudas sobre el zazen y entonces te das cuenta de que no tienes más opción que sentarte. Esto es lo que significa creer en "simplemente sentarse"


Cuando te sientas en zazen, no eres ‘tú’ quien practica zazen


Ahí sólo hay un espacio ilimitado. Es éste espacio ilimitado quien practica. Este espacio ilimitado es el verdadero objeto de la fe en zazen. En zazen dejas de ser ‘tú’. Te haces uno con la gran naturaleza, o mejor dicho, la gran naturaleza regresa, por fin, a ti mismo.


viernes, 8 de abril de 2011

"¿No quieres ir al infierno? ...


...no temas, en el infierno se pasa bien!"


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"

Parte 9

Desde que naces hasta que mueres, tu vida está dominada por ilusiones.

Cada día luchas por ponerte delante de los demás a codazos. ¡Algunos llevan sus ilusiones tan lejos que hasta confían en tener una vida larga y feliz!


¿Cómo vives tu vida humana? Hay quien responderá: “¡A mí qué me importa! Me han arrojado a este mundo sin que nadie me haya preguntado antes. ¡Qué alternativa tengo sino hincarle el diente al pan de cada día hasta que llegue el momento de estirar la pata.


¿Que tiene de excelso esta vida? Da igual que seas rico o pobre, funcionario del Estado o simple obrero, tu vida no consiste en definitiva más que en comer y cagar.


Lo que importa es que entres con decisión en el flujo de la vida


Puedes dejarte arrastrar sin rumbo, buscando exhausto el aire, o saltar a la corriente: aquí se decide si vives tu vida como un tormento o como un placer.


Una vez me topé con un neurótico que temía reprobar un examen para un puesto oficial. Cuando se dirigió a mí, nervioso y con cara de preocupación, le dije: “Si no superas el examen, ¿no significa eso que hay otros candidatos más capaces que tú? ¿No es razón para alegrarse? Si, por el contrario, alguien como tú pasa la prueba, eso significaría que no hay muchos que sean mejores que tú y, en tal caso, eso no es bueno para nuestro país”.


¿No quieres ir al infierno? No temas, en el infierno se pasa bien!


Como gente de a pie, tomamos nuestras opiniones por ciertas: hoy creemos ser felices, al día siguiente decimos que somos desgraciados... Así desperdiciamos nuestra vida, pues ¿acaso no es nuestra imaginación la que nos dice que somos ‘felices’ o ‘infelices’? ¿No es esto en realidad algo del todo insustancial?


Siempre llevamos encima nuestras propias y personales opiniones y éstas nos dominan constantemente. Si nos desembarazamos de ellas, seremos uno con el universo, uno con Buda. ¿Por qué todo el mundo da una y otra vez vueltas en círculo, como locos en un atolladero? Porque a cada uno sólo le importa su propio destino personal.


Sólo cuando decidas pasar toda tu vida como un monje pobre pondrás fin a esta comedia, igual que yo.


En toda mi vida no he hecho más que divertirme. Los viajes que hago son mi hobby y si a la gente que viene a escuchar mis charlas la estimulo a seguir el Dharma del Buda, no lo hago porque me den luego una propina; para mí es sólo un divertimento.

La gente debería divertirse más, en vez de andar contrariados porque tienen que trabajar.

Nadie te fuerza a hacer nada con tu cuerpo o mente. Pero a pesar de todo crees obstinadamente que tu trabajo es ‘trabajo’ y cada vez exiges más a cambio. Yo no me preocupo por lo que me ofrezcan, pues para mí lo que hago no es ‘trabajo’ sino diversión.


Serás mucho más feliz si conviertes el trabajo en un juego


Los estudiantes de bachillerato en Kumamoto siempre me decían: “Observándole en su vida cotidiana, resulta difícil saber si lo que hace es trabajo o diversión. Podría decirse que su trabajo es divertirse. No hay nadie en el mundo que sepa hacer esto mejor. ¡Es usted verdaderamente envidiable!”.


Hay un sutra que habla de las quinientas vidas de Sakiamuni antes de que renaciera como Buda. Una vez vivió como ermitaño, otras como brahmán o filósofo, y otras como caballo o rana. Todo eso eran divertimentos de Buda. Lo que él expresa con sus anteriores vidas es el hecho de que todo lo que hacemos —cuando sea y donde sea, de cualquier forma y en cualesquiera circunstancias, sea de la índole que sea— es puro juego.


Jugar significa crearse a sí mismo


¿En qué estriba la grandeza de Ryokan? En el lúdico desenfado con que vivía la vida. Nunca se preocupaba por lo que recibiría a cambio de su trabajo. ¡La gente tendría que aprender del espíritu lúdico de Ryokan!


El bodhisattva Avalokiteshvara no huye de nada ni persigue nada. No se deja arrastrar en este mundo perecedero, pues —al contrario que los hinayanistas— no parte de la hipótesis de que antes de nada hemos de liberarnos de nuestras penas y de nuestras ilusiones. Él comprende con claridad que originalmente nada de eso existe y, por consiguiente, no hay para él nada que perseguir o de lo que huir. Y por eso disfruta de la libertad de realizarse lúdicamente en toda situación y de todas las formas imaginables.



jueves, 7 de abril de 2011

La dicha y la libertad de un loco


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


Parte 8

Incluso el que alguien vierta un cubo de brea sobre tu cabeza podría serte útil, siempre que lo observes desde una perspectiva completamente diferente de la habitual.

¿Qué sientes cuando ves el rostro enfadado de tu adversario? ¿Qué sientes cuando oyes cómo te insultan? ¿Eres capaz de transformar el veneno en medicina y sacar fuerzas de ello?

La pregunta es cómo te comportas en la vida y la respuesta a esa pregunta ha de ser tu religión. Si alguien difunde falsos rumores sobre ti, te enfureces y quieres hacérselo pagar caro. Es normal, pero de este modo demuestras cuán inmaduro eres. Mejor es recibir estos falsos rumores como un aviso del cielo. “¡Sawaki ha aceptado sobornos!”: si no pongo cuidado, podría sucederme. “¡Sawaki ha tenido relaciones con esta y esta otra muchacha!”: cuando oigo tal cosa, me doy cuenta de que verdaderamente eso sería posible. Si acojo esos rumores como un aviso, se convertirán para mí en una valiosa señal.


Por cruel que la vida pueda ser conmigo, los golpes del destino no hacen sino ayudarme en el camino hacia la liberación. Quienes aparecen ante mí como enemigos impiden que me distraiga. Quienes me atormentan como demonios evitan que me duerma en los laureles.

Crees que la vida es una lucha en la que hay que devorar o ser devorado. Pero cuando te des cuenta de que estás indisolublemente ligado a todas las cosas que hay a tu alrededor, entenderás también que incluso tus enemigos en la lucha por la supervivencia no hacen sino ayudarte a crecer y madurar.


Si tratas de obtener dulce néctar de un caqui ácido, no lo conseguirás


Sólo podrás saborear el auténtico dulzor del caqui si esperas a que madure por sí solo y la acidez se transforme en azúcar, pues no hay dulzor aparte de la acidez. Del mismo modo sucede con el Dharma del Buda que lo abarca infinitamente todo.


Está bien que sufras alguna desventura, pues en ese momento vuelves de repente a ver con claridad ante ti. No es conveniente que siempre te vaya bien: se te empezará a poner una cara como la del gato que se apoltrona amodorrado al sol.


Me gustaría que durante el resto de mi vida me acompañara un anja (monje que asiste al Roshi). Pues a la vista de mi anja no me será posible rendirme y dormirme en los laureles. Esto sólo ya es práctica. Y tanto más si no sólo estoy a la vista de mi anja, sino rodeado de enemigos aguardando a verme flaquear: de esa manera, estaré tan concentrado desde la mañana hasta la noche que todo lo que haga se convertirá en práctica. Tener una vida como ésta, en la que en ningún momento puedo ocultarme entre bastidores, es para mí una auténtica fortuna.


¿Cuál es el mayor secreto que rodea a la enseñanza budista?: ¡El arte de convertirse en un loco feliz! Esto significa encontrar la liberación en ti mismo, en tu forma de ver las cosas. De ninguna manera podría ser más feliz de lo que soy.


Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy agradecido por todo lo que me sucede


En el zen se dice: “Cada día es un buen día”. Ahora la pregunta es: ¿qué has de hacer para que cada día sea de verdad un buen día? ¿Qué has de poseer para poder disfrutar verdaderamente de todos y cada uno de los días? ¡Absolutamente nada! No has de hacer o poseer absolutamente nada para ser feliz. Constantemente te dejas embaucar por la idea de que has de hacer tal cosa o de que quieres tener aquella otra. Cuando al fin te des cuenta de que esa idea es una quimera, cada día será verdaderamente un buen día, y cualquier año será un buen año.


La luz de la sabiduría alumbra en todas las direcciones: ¡olvida todo lo demás, abandónalo todo! En nuestra vida diaria se nos pone continuamente a prueba: nos preocupamos de esto y aquello o creemos estar en serios apuros. Pero en realidad nos preocupamos sólo de nuestro propio destino personal; cuando nos liberamos de esa idea, todos los problemas se disuelven. Unas veces te va bien, otras mal, ¿pero merece realmente la pena dejar que el humor cambiante de cada momento te traiga loco?

Cuando de una vez te olvides de ello, comprobarás que en realidad todo eso da exactamente igual.


Para tener una vida feliz, has de morir


Un auténtico budista no se deja embaucar por nada ni nadie.

Son sólo tus propios problemas personales los que te preocupan.

Es sólo tu propia felicidad individual lo que te ilusiona.

De niño nunca quería perder, pero ahora, con más de ochenta años, ya no me importa.

Si prescindes de todo lo que se refiere únicamente a ti personal e individualmente, siempre tendrás paz. Ya no te importarán tus pesares y tu felicidad no hará que te pases de la raya. Mantendrás la calma en cualquier situación. Tu ego no aparecerá ya en primer plano.

Eso es la auténtica satisfacción.


Conseguirás poner fin a las quimeras cuando te olvides de ti mismo.



miércoles, 6 de abril de 2011

El Buda Sawaki vs. el ser humano Sawaki



Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"

Parte 7


La gente dice que el ser humano Sawaki no tiene apetitos mundanos. ¡Nada de eso! Lo que sucede es que me domino. Si me dejara llevar por mis apetitos deshonraría el Dharma del Buda. Por eso no lo hago. Eso es todo. Pero precisamente porque tengo muchos apetitos, comprendo también los apetitos de los demás. Si no los comprendiera sería un idiota y no quiero vivir como un idiota.


Si contemplo las inflexiones de mis apetitos, observo puntas, ángulos y aristas. Sigo la Vía del Buda llevando conmigo estos ángulos y aristas de mis apetitos. Porque si las aristas de tus apetitos se vuelven romas, también lo bueno que hay en ti se erosionará y te quedarás sin brío.


La fuerza para mantenernos bajo control la recibimos de la magnitud de nuestros apetitos


Es importante el punto en el que esta vida llena de apetitos se encuentra con la Vía del Buda.

El ser humano Sawaki es conducido por la Vía del Buda. Por eso el ser humano Sawaki no puede hacer siempre lo que le viene en gana. Esto significa creer en la Vía. Cuando me observo a mí mismo, el ser humano Sawaki no puede manejarme a su antojo.


A nadie le gusta de verdad el Dharma de los Budas y Patriarcas, sino más bien el dharma del vino y las mujeres. También yo preferiría dejarme llevar y hacer lo que me viniera en gana, pero zazen no me da opción: me lleva hacia delante. Todo se encarga de que no me extravíe.

Aun cuando trates de permanecer inmóvil, nunca hallarás auténtico reposo; este es tu destino como persona humana. Es una debilidad humana y no se puede hacer nada para cambiarlo.


De lo que se trata en la Vía del Buda es de domar esta obstinada fiera humana. Pero no hay que destruirla. Un caballo salvaje tiene su valor como caballo si lo domas de manera que en cualquier parte puedas dejarlo correr libremente. Si por el contrario el caballo está medio muerto, no podrás hacer nada con él. Lo mismo sucede con las personas: no se trata de renunciar a nuestra condición humana, sino de adiestrarla.


Una persona correctamente adiestrada es un Buda


Cada célula de nuestro cuerpo es la materia prima de los apetitos


La cuestión es: ¿para qué utilizas esas células? Este cuerpo representa un lastre para toda la vida, pero eso no significa que podamos arreglárnoslas sin él. Sin este cuerpo no podríamos hacer zazen. El truco consiste en tirar de él y llevarlo por la mejor dirección posible. De esta manera podemos convertir los apetitos en sabiduría y transformar este gravoso cuerpo en algo valioso. Nunca nos liberaremos de nuestros apetitos, pero dependiendo de cómo nos manejemos con ellos dejarán de suponer un lastre para nosotros.


Poseer fuerza mística significa saber tratar con uno mismo.

Buda y yo jugamos al tira y afloja. ¿Quién es más fuerte? ¿Conseguiré arrastrar a Buda hacia mí y merendármelo? Al menos así lo desea el ser humano Sawaki, que siempre quiere sacar pecho y quedar por delante de los demás.

¿Buscas la verdad? ¿Quién eres entonces tú en realidad? ¿No eres un simple hombre de la calle? ¿Qué hay entonces de tu gran búsqueda? ¿Tratas de vivir como si en tu condición de persona corriente hubiera algo muy especial?


El Dharma del Buda no consiste en hacer esfuerzos sobrehumanos


El Dharma del Buda comienza allí donde nosotros, personas corrientes, dejamos de luchar contra nosotros mismos. No entendemos zazen porque lo contemplamos con nuestros ojos de personas corrientes.


¿Qué sabemos realmente de la vida? ¡Absolutamente nada! ¿Cuál es el objetivo de nuestra vida? ¡Ninguno! No sabemos absolutamente nada y, pese a todo, tenemos que comer cada día. “Vivo mi vida por la gracia de Dios” decía Nishida Tenko. En tal caso, quizá no tengamos que hacer tanto teatro en torno a nosotros mismos. Cuando dejes de hacer ese teatro en torno a ti mismo verás que todo es muy sencillo.


Eso que tomas por “ti mismo” no eres tú en realidad. ¡No te dejes engañar!


La Vía del Buda no conduce al paraíso. Consiste sencillamente en no extraviarse con quimeras y en no volverse loco.


Practicar la Vía significa simplemente descongestionar la cabeza.


Se trata de amasar a fondo los conceptos rígidos e ideas persistentes que tenemos en la cabeza. Sólo cuando no nos aferremos a absolutamente ninguna cosa tendremos una “mente suave y dócil”.


Cuando me altero hago gasshô. Gasshô reduce la congestión y la inquietud desaparece. Cuando te sientes en la posición de loto completo, sentirás calor en tus caderas, mientras que tu cabeza se descongestionará. En zazen se trata de reducir esa congestión de la cabeza.


Envueltos en el kesa, no podemos perdernos en nuestros apetitos ni aún cuando lo intentemos.


El kesa nos protege de los apetitos


Nos hace cruzar el mar de la vida y la muerte. También tenemos que agradecer al kesa que dispongamos de comida suficiente para hacer zazen.


Cuando vives en un templo zen, el taiko (tambor) suena a las tres de la mañana indicando que es hora de levantarse. De esta manera desaparece por sí solo tu deseo de seguir durmiendo. Un deseo que se disuelve en la nada. Un paso hacia el nirvana.


En el budismo, la conexión entre la persona que cae en el infierno y el Buda que la libera de ese infierno se produce mediante la confesión. Cuando la confesión es verdadera, también lo es la budeidad.

En este punto, la ilusión se mezcla con el satori y se pone de manifiesto la profundidad de la fe.


Vivir toda tu vida guiado por Buda y por el Dharma significa que tu espíritu ya es Buda.


martes, 5 de abril de 2011

Zazen es el viejo patriarca


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


Parte 6

Se educa a los niños alabando o censurando su conducta, pero eso no es suficiente. Así se educa sólo a personas dependientes del elogio de los demás, que al no tener seguridad en ellas mismas se convierten en cáscaras vacías de nuez. La práctica del zen es justamente así: aunque Dios o Buda se mueran, aunque no quieran saber nada de ti, tienes que valerte completamente por ti mismo.


Has de ser uno contigo mismo


Vivimos nuestra vida de forma provisoria, como si alguien nos hubiera dado cuerda. Nos movemos como un robot de juguete, hasta que se nos acaba la cuerda.

Zazen significa no permitir que se nos de cuerda desde el exterior, sino vivir uno mismo su propia vida. Cuando dices que no tienes tiempo, eso quiere decir que te dejas esclavizar por algo externo. Te quemas como una bengala.

Sé más bien impasible, sé por completo tú mismo.

Es importante que vivas tu vida firmemente cimentada en ti mismo. Impasibilidad significa estar firmemente asentado. Firmemente asentado ¿en qué? En ti mismo. Has de estar firmemente asentado en tu vida diaria.


No te dejes encandilar por cosas externas.


Tampoco te dejes esclavizar por tus impulsos, no persigas constantemente tus ilusiones. Permanece inmóvil aun cuando creas haber contemplado al Buda o al Dharma. No dejes que nada te extravíe. No sé qué hacer con el satori. Esto no significa que me aflija al decir que “ni siquiera tengo el satori...”. Sino que lo digo completamente seguro de mí mismo: “¡ni siquiera tengo el satori!”. Satori no significa darse importancia a sí mismo. Significa hacer sencillamente lo que haces.


Haz simplemente lo que haces, sea lo que sea. Esto vale no sólo para el zazen: todo lo que hagas debes simplemente hacerlo. ¡Alto el fuego, sé simplemente tú mismo! Sencillamente ser. Ser sencillamente tú mismo. Eso es samadhi. El pájaro canta sencillamente su canción. La primavera trae la primavera, el ruiseñor pone de manifiesto al ruiseñor. Todo es sencillamente como es, y no lo es para ti ni para mí.

No se trata de por qué haces algo. Vive tu vida como si pulieras una teja: no hay nada que ganar. Tu vida ha de ser práctica sin fin. Llevar una vida religiosa quiere decir mantener una postura erguida incluso cuando nadie te ve. Has de ser transparente a ti mismo, penetrarte por completo con la mirada.


Practicar la verdad allí donde nadie mira: de esto es de lo que se trata


Me marché de casa a los dieciséis años. Nunca olvidaré ese 10 de junio. Cuando pienso en mi estado de ánimo de entonces, parece que el joven Saikichi me grita: “¡Eh, Kodo, no te duermas en los laureles! ¿Quién crees que eres?” A esta voz he de agradecer que aún hoy en día, con pasos inseguros, continúo hacia delante en la Vía del Buda. Horyuji es el mejor templo de Japón. Sin embargo, no encontrarás ahí ningún budismo.


El budismo lo encuentras sólo en ti mismo


Pero para encontrar de verdad a Buda en ti mismo has de darlo todo. Lo das todo y finalmente lo captas, y sin embargo sólo eres un espíritu hambriento. Vuelves a darlo todo, y sin embargo sólo alcanzas a oír la voz de Buda a lo lejos. Lo das todo una vez más, y sigues sin alcanzar a Buda. Buda está más que lejos de ti. ¿Qué otra cosa puedes hacer sino “olvidarte simplemente de ti mismo y continuar paso a paso con la práctica” (Gakudoyojinshu)?


Yo me regaño constantemente. Regañarme a mí mismo significa tener la vista fija en mí. Esto quiere decir reorientar la luz e iluminarme a mí mismo. Lo único de lo que aquí se trata eres tú mismo. Reorientar la luz e iluminarse a uno mismo significa estar completamente expuesto a uno mismo. Significa sentarte tranquilamente y contemplarte a ti mismo, como si estuvieras en una butaca en el cine. Si te contemplas de esta manera comprenderás a todos los seres que sufren: comprenderás que tú mismo eres uno de esos seres que se han enredado en su propia ignorancia.

Cuando te encuentres contigo mismo, te verás como realmente eres. Encontrarse a sí mismo es un asunto sólo entre tú y tú. Entre tú, el alumno, y tú, el maestro, y nadie más. Transmitir el Dharma significa transmitirse a sí mismo en sí mismo. Y eso quiere decir volverse por completo uno consigo mismo.


Hablas sobre la vida de Buda y los hechos heroicos de los monjes zen de otros tiempos. Cuentas lo que has leído en los sutras. Pero ¿a quién le interesa ya eso? El problema del que ha de tratarse es de ti mismo. ¡Es TU problema, y a este problema ha de dirigirse tu práctica!

¿Crees que Dogen Zenji era un magnífico maestro zen? Pero ¿qué hay de ti mismo? Ilusión significa perder el tiempo con discursos sobre otros. Eso es como si murmuraras mientras duermes. “No sostener teorías vacías” (Hachidaininkaku) quiere decir dejarse de sutilezas y verborrea y ser por completo uno con este instante, aquí y ahora.


Hay personas que siempre buscan mi confirmación: “¿Es ahora suficiente?”, “¿Estoy al fin listo?”, “¿He alcanzado ya el satori?”. Mientras necesites la confirmación de otros, tu práctica no es pura. Si la Vía está realmente firme bajo tus pies, ya no es necesario preguntar a otros por la dirección a seguir.


Cada uno de nosotros es la luz


Ninguno nos distinguimos un ápice de Buda, simplemente nosotros nos hemos desviado un poco del camino. Por eso hemos de escuchar claramente, con todo este nuestro cuerpo aquí vivo, la voz con la que nos habla la reluciente sabiduría. Hemos de manifestar el Dharma de Buda con nuestro cuerpo. ¿Que podría ser más maravilloso que esto? Ese conglomerado de células que llamamos persona corriente es la manifestación de Buda. Aquí radica el significado del zazen.

Zazen es el viejo patriarca que, al mismo tiempo, es tu totalmente nuevo “yo”. Buda significa tú mismo.

Si TÚ no vives como Buda, ¿quién entonces?


sábado, 2 de abril de 2011

jornada de zazen


7 hs.: zazen

8.30 hs.: gen mai

10.30 hs.: zazen

a continuación: almuerzo

descanso

15 hs.: práctica de estiramientos y masaje zen

16 hs.: zazen

finaliza aprox. 18 hs.


costo: 100$ (miembros del dojo: 50$)

Por favor inscribirse antes del viernes 8/4




viernes, 1 de abril de 2011

El Zen es una patraña 5


Nací con mi universo y moriré con mi universo


Extraido del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos".


Cuando se habla de “Sawaki”, sé que se trata de mí, aún cuando no se añada ningún “Kodo”. Si “Sawaki” llena todo el universo, no hay ningún “Sawaki” aparte del universo y tampoco ningún universo aparte de este Sawaki. Creemos que vivimos por nuestras propias fuerzas, pero en realidad es la gran naturaleza la que nos mantiene con vida. Tu vida no te pertenece a ti solo: es universal.

Esta vida universal es tu yo, es el verdadero cuerpo humano que llena el cosmos entero. Zazen quiere decir vivir la vida universal, es decir, tu yo. Esto significa a su vez manifestar y dar testimonio del universo entero. Cuando practico zazen yo solo, el universo entero lo practica conmigo, está incluido en el zazen.

Vivir tu vida por ti mismo significa llenar todo el universo.

Tú solo llenas todo el universo. En esto radica el sentido profundo del zazen.

¿Quién realiza la verdad universal? ¿Quién sino tú mismo?


La religión no es más que tu propia vida


¿Qué puede haber más lastimoso que alguien que se queja constantemente de su propia desgracia? Entre tú y Sakiamuni Buda no existe la menor distancia. Cuando conozcas con claridad que tu vida está conectada con el universo y que ninguna distancia te separa de Buda, ya no te importará si en el escenario representas un papel principal o secundario: en cada una de tus acciones desplegarás toda tu fuerza vital.

Es interesante darse cuenta de que el aspecto de este mundo depende de la actitud que tomes ante él.


La Vía del Buda es tu verdad propia y personal. Pero esto no significa que este camino termine con tu propia liberación personal (eso sería Hinayana). En el Mahayana, por el contrario, estás conectado no sólo a Buda, sino también a todos los seres que sufren y arden en los infiernos. El zazen es tu propia verdad personal, con la cual liberas tanto el eterno pasado como el eterno futuro. Es un hecho objetivo que en lo profundo de tu subjetividad, en tu fuero interno, puedes darte cuenta de que cuando algo te va mal, también le va mal al sol y a la luna. Cuando, por el contrario, algo te va bien, hasta los rábanos que tienes en el plato sonríen. Pero cuando estás furioso, hasta la alfombra se excita contigo. En eso se encuentra la raíz de tu mundo.

Lo que ves no se encuentra fuera de ti mismo.

Por eso puede también decirse que todos los fenómenos no son más que tu propia sombra. Lo que los otros ven no es tu propia experiencia. Tú has de descubrir tu propia verdad.

El satori no se encuentra en alguna parte ahí fuera: se trata de ti mismo. Se trata de dar un giro de 180 grados a tu modo de vida, a tu modo de ver las cosas, de oír y de oler, de degustar y saborear. Has de regresar a la vida.

Nunca encontrarás la respuesta en los libros


El marco de nuestro ego es tan limitado que sólo vemos el mundo muy desfigurado. Observamos las cosas como a través de unas lentes tintadas. Y eso que vemos, a menudo ni siquiera existe: ¡nos fijamos sólo en las telarañas que tenemos ante los ojos! Hemos que quitarnos esos anteojos tintados para poder ver las cosas tal como son: transparentes y sin afeites. Entonces conoceremos también que las montañas y los ríos, los árboles y los prados no existen separados de nosotros.

Este mundo es tu mundo, es mi mundo. Es como si millones de luces, una por cada persona, se iluminaran mutuamente. Cuando yo muera, también morirán conmigo mi monte Fuji, mi cielo y mi tierra. Esta taza de té morirá conmigo.

Soy mi propio mundo. Si muero, el mundo muere conmigo. Dirás: “Pero aún cuando tú mueras, ¡este mundo seguirá existiendo!”. No, mi parte del mundo muere conmigo. Pues cada uno de nosotros está completo, sin que falte nada. Seguir la Vía del Buda significa hacerse plenamente consciente de este hecho.


Vienes al mundo con tu universo, y cuando mueres, tu universo muere contigo.