domingo, 4 de diciembre de 2016

El principio fundamental del círculo

Enseñanza de O´Sensei Ueshiba


La técnica del Aikido se organiza alrededor de un movimiento circular puesto que todo conflicto se resuelve a través del espíritu del círculo. Por ello, para la creación de la técnica del Aikido resulta vital la reacción del cuerpo y la mente al principio del círculo.

Un círculo delimita un espacio determinado, y el ki nace de la libertad perfecta del vacío así creado. Los procesos creadores de la vida se unen, por acción del espíritu, al Universo infinito a partir del centro del círculo.

El espíritu es el creador, el padre eterno del que nacen todas las cosas.

En virtud de este principio, el proceso creador del espíritu es ilimitado. Dentro de este círculo, el ki del Universo se implica en el proceso de evolución y protección. El movimiento del Karma se inscribe en el círculo del equilibrio y el Budo del Aikido se inscribe en el de la protección. 

El círculo del espíritu es el manantial del ki. 

Dentro de los límites del círculo surge lo ilimitado de las técnicas.

El principio del círculo une el espíritu a la materia a través del Aikido. Éste contiene y crea innumerables técnicas porque encierra todo el ki del Universo. Sin él no podría existir la gloria, la sabiduría, la integridad, ni la posibilidad de unir espíritu y materia. Es más, las funciones de recuperación del organismo dejarían de existir. 

Esto es el círculo de constante renovación del kokyu (respiración).

El círculo del espíritu empieza y acaba en la unidad del Universo.
El Budo del Aikido emerge del dominio de este espíritu. La esencia de este Budo es abarcar la reacción de causa y efecto así como abordar cada cosa como si uno la tuviese cogida en su mano. Todos tenéis un espíritu y debéis ser conscientes del espíritu que cada ser humano posee. 



Todo se resuelve a través del principio del círculo.
El secreto del círculo es crear una técnica que penetra en el corazón del espacio.






domingo, 20 de noviembre de 2016

El Aikido en la vida cotidiana


Cinco maneras en las que el Aikido nutre y desarrolla la vida humana


Hay tantas demandas en nuestra vida cotidiana en estos días, muchas actividades, obligaciones y distracciones. ¿Por qué entonces debemos pasar nuestro tiempo aprendiendo y  entrenando Aikido? ¿Qué podemos esperar ganar que valga la pena para comprometernos en nuestra formación?
Para algunas personas, especialmente aquellas que son nuevas en el Aikido, la respuesta puede ser simple: ganar habilidad en defensa propia, hacer ejercicio, desarrollar fuerza y flexibilidad, socializar.

Pero el Aikido puede ser mucho más si se practica como lo pretendía su fundador O'Sensei Ueshiba. 


Cuando desarrolló el Aikido, O'Sensei no estaba simplemente tratando de crear un nuevo sistema de técnicas que representaran su evolución como artista marcial con su propia mezcla personal de espada, ju-jitsu y prácticas ascéticas y esotéricas.


Más bien construyó un camino para que cada uno de nosotros se hiciera fuerte pero compasivo, se motivara por el beneficio mutuo de no ganar y ser una fuente de armonía en el mundo, en lugar de discordia y separación. Aunque muchas personas quisieran llegar a este estado de ser, la mayoría no tienen ni idea de por dónde empezar. El Aikido es una puerta de entrada a esa transformación personal porque toca todos los aspectos de quiénes somos y cómo nos relacionamos con los demás.

El Aikido nutre a cada persona en cinco áreas:

1) entender el Ki, la energía vital (ki-iku)

2) aumentar nuestro conocimiento y sabiduría a través del estudio y la experiencia (chi-iku)

3) fortalecer y purificar nuestros cuerpos (tai-iku)

4) aumentar nuestra comprensión del comportamiento ético (toku-iku)

5) desarrollar nuestra sensibilidad social (jo-shiki) 


La práctica del Aikido nos ayuda en todas estas áreas si practicáramos sinceramente, con la intención aprender y de ayudar a otros.

Además cultiva cualidades fundamentales para el ser humano como la auto-confianza, el coraje y la cortesía.


Si bien es obvio cómo el Aikido contribuye a la comprensión de ki y al fortalecimiento de nuestros cuerpos, puede no ser tan claro cómo ayuda con la sabiduría, la ética o las habilidades sociales.

La razón por la que el Aikido puede proporcionar acceso a estos atributos es que todas las técnicas de Aikido se practican en relación con otra persona y las lecciones son experimentadas holísticamente por el cuerpo y la mente.

Al practicar Aikido, por ejemplo, uno experimenta la diferencia entre moverse armoniosamente con su compañero o verse obligado a moverse contra la propia voluntad. Y cuando cambia quién comienza la técnica, se puede aprender a sentir la diferencia entre crear la armonía con su compañero de práctica u obligarlo a que siga el propio plan o intención.


La respuesta emocional a estas situaciones es real e inmediata. En un caso, tu pareja estará relajada y cooperativa y en el otro se verá instantáneamente frustrada y luchará contra ti instintivamente.
En Aikido, uno puede explorar este escenario una y otra vez y puede aprender a cultivar técnicas físicas y estados mentales que hacen posible la armonía. Por otra parte, puedes tomar esta comprensión contigo mismo y una vez que dejas el dojo, usarla en tu vida diaria.


Sin embargo, es posible practicar Aikido sin comprender estas lecciones más avanzadas. Puedes destacarte, aprender técnicas, e incluso llegar a ser bastante experto en lanzar a tu compañero y aún así perder el punto fundamental del Aikido. La clave para ir más allá de una comprensión superficial radica en cómo abordar tu formación y a tus compañeros.

La meta de cada práctica y cada técnica es la de alcanzar estos objetivos más altos, este es el ideal y lo que convierte al Aikido en un camino espiritual de transformación y autosuperación.


Aprender a armonizar con la energía universal es aprender a volverse unidad con el universo, observar la naturaleza, aprender sus leyes, abrir el corazón y expandir la mente a una realidad más creativa, solidaria y feliz.


Continúa siempre aprendiendo y evolucionando!




domingo, 13 de noviembre de 2016

El camino del conocimiento


Lo único de valor para un ser humano es el camino del conocimiento.

Y esto es porque en esencia somos conciencia y la conciencia es conocimiento, experiencia, memoria y realización. Podemos ser conscientes de esto, de nuestra verdadera naturaleza. Este es el don que nos fue otorgado.

El conocimiento es información, la información es energía y la energía es materia.
El conocimiento es poder.

Tu poder personal depende de la cantidad de energía e información que posees

¿Qué sentido tiene conocer cosas inútiles?

Eso no desarrolla tu poder ni expande tu conciencia, ni tampoco te prepara para el inevitable encuentro con lo desconocido.

El conocimiento no es un regalo. Lo que ha de aprenderse debe aprenderse arduamente.

Pero que a veces sea difícil no significa que no deba hacerse.
Que algo sea fácil no implica que sea verdadero.

La disciplina y la motivación, son fundamentales y debes cultivarlas y protegerlas de tus malos hábitos.

Gastamos nuestro tiempo limitado y nuestras energías ocupándonos de nuestra persona y de la vida ordinaria a la cual esta sujeta.

Ocuparse demasiado de uno mismo produce un cansancio enorme. Un ser humano en esa posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que lo rodean y su falta de energía no le permite llegar a la profundidad de su ser.

La idea que tenemos del mundo y de nosotros mismos es debida a nuestra educación y somos educados como los caballos con orejeras, solo percibimos lo que nos enseñaron a ver.

Pero el conocimiento no es algo abstracto ni algo ajeno a tu ser.

Una enseñanza Zen dice: "conocerse a si mismo es olvidarse de si mismo, al olvidarse de si mismo uno puede estar en unidad con el cosmos entero".

Olvidarse de si mismo significa trascender la mente ordinaria apegada a los objetos, a las personas y a las situaciones. Es la pequeña mente, que llamamos “ego” o “yo mismo” a la cual estamos habituados y conectados todo el día. Esta mente reactiva es altamente adictiva y genera abstinencia con mucha facilidad, lo que crea confusión y contradicciones.

Cada vez que te propongas aprender debes esforzarte como el que más, y los limites de tu aprendizaje estarán determinados por tu propia naturaleza y la determinación de tu búsqueda. Por eso, no tiene sentido hablar del conocimiento como si fuera algo separado, o algo que existe por si mismo.

El miedo al conocimiento es natural; todos lo experimentamos, y no podemos hacer nada al respecto. Porque el conocimiento es luz y nuestra mente ordinaria está demasiado acostumbrada a funcionar en la oscuridad, por eso andamos a tientas, inseguros y sin confianza, y nos hace dependientes de “bastones” y “ayuda exterior”.

Pero por temible que sea el aprendizaje, es más terrible la idea de una persona sin conocimiento.

El único pecado es la ignorancia

Hablamos de camino, pero tampoco se trata de un camino fijo, trazado de antemano por otro, como una vía o una autopista.

Un camino de conocimiento no tiene forma fija. Es como la vida, de manera que cualquier cosa es un camino entre un millón de caminos. Por eso debes tener presente que un camino es sólo un camino; es lo que te permite avanzar, transitar, experimentar y si sientes que no deberías seguirlo, no debes permanecer en él bajo ninguna circunstancia, pero tu decisión de mantenerte en ese camino o de abandonarlo debe estar libre de miedo o ambición.

Debes observar cada camino de cerca y de manera deliberada. Y hay una pregunta fundamental que debes hacerte: ¿Tiene corazón este camino?

Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte porque tampoco vienen de ninguna parte.
Sin embargo, un camino sin corazón nunca es agradable y si no hay agrado no hay aprendizaje.

La memoria depende de la energía del corazón
Sin emoción no hay aprendizaje

Un camino con corazón resulta sencillo y no te costará esfuerzo tomarle gusto; el viaje se te hará más fácil y gozoso y mientras lo sigas, serás uno con él.

Existe un mundo de felicidad donde no hay diferencia entre los seres y las cosas porque en él no hay nadie que pregunte por las diferencias.

Sin embargo ése no es el mundo actual del ser humano. Algunos  tienen la arrogancia de creer que pueden vivir en dos mundos, pero eso es pura ilusión.
Hay un único mundo para nosotros. Somos seres humanos, y debemos transitar con alegría el mundo de los seres humanos.

Los límites y la apariencia de ese mundo lo determina tu nivel de conciencia

Lo importante es no confundirse, puedes hacer tu camino en esta vida con tu ser ordinario o con tu ser luminoso.

La diferencia está en el conocimiento



jueves, 3 de noviembre de 2016

Al encuentro de la verdad

La verdad es una y está oculta, no la podemos percibir ni mucho menos encontrar con nuestros sentidos físicos ni con nuestra mente ordinaria.
Lo que llamamos “verdad” es la contraparte de eso que denominamos “falso”. Esta es la pequeña verdad, la verdad “relativa”. No es la verdadera verdad, que es absoluta, ya que incluye a todo. La verdad absoluta es lo real, lo verdadero.
En nuestra realidad física, relativa, algo puede ser verdadero y falso al mismo tiempo. Dos personas pueden discutir por la verdad y las dos tener razón al mismo tiempo, o estar equivocadas, (que es lo mismo).

La verdad absoluta es una. Incluye a los contrarios y diluye las oposiciones. La verdad es inmóvil y eterna. Dios, el Creador, el Espíritu, la Conciencia creadora, la esencia de toda la Creación (como prefieras), es la verdad y toda la Creación manifiesta esta verdad.

La esencia, la fuente, la raíz, lo fundamental, es lo verdadero y es invisible a los ojos.
Las manifestaciones, las ramas, lo accesorio, todo lo que percibimos, es lo ilusorio.

El espíritu es la raíz, la fuente de toda la creación

Dios es fuego, agua, luz y aire. Es fuerza centrífuga y centrípeta, yin y yang. Es movimiento y unidad. Es espacio y es materia.


Desde los orígenes hasta nuestros días, el universo continúa evolucionando siguiendo los principios de la creación universal, el principio de los opuestos que permite el surgimiento de la vida y la transformación.
La comprensión de esta verdad permite la liberación total del ego, la pequeña mente que fija los límites al espíritu del ser humano.

La mayoría de las personas no comprenden el sentido de la materia y a menudo malinterpretan la realidad y las manifestaciones del mundo físico y esta es la causa principal de los sufrimientos, la separación, las guerras, el abuso y la carencia en nuestra sociedad humana.
Los religiosos no comprenden el Espíritu ni las leyes de la creación y están separados de Dios, aunque se esfuercen con plegarias y ritos vacíos.
Los científicos no comprenden la gravedad, y en consecuencia la materia y piensan que estamos bajo su control, que nos aprisiona y por eso todavía siguen hablando de un universo mecánico, considerando al espacio vacío y preguntándose si habrá vida en otros planetas. Trabajan con electricidad desde hace mucho y no pueden aceptar que todos los fenómenos cósmicos son electromagnéticos. Cuanta ignorancia!




El espíritu mueve la energía (que es electricidad) y esta se condensa en materia. Vivimos en un universo eléctrico. Habitamos un cuerpo eléctrico.

Lo peor es que niños y jóvenes en todo el mundo son educados con ese modelo obsoleto, estéril, frío y “pseudocientífico”.

El universo esta vivo. La esencia del universo es la conciencia. Todo es vida.
La mayor fuerza de gravedad se encuentra en el vacío, pero no es un vacío sin nada, es un vacío lleno de potencial. Lo denominamos así porque nuestros sentidos no captan nada más que la materia y son insensibles al flujo de energía cósmica.

La nada en realidad significa ausencia de ego

Al no comprender este principio, nos aferramos a una imagen construida de nosotros mismos y la congelamos en el tiempo-espacio, pero esto que nos brinda aparente seguridad y comodidad se convierte en nuestra prisión mental y la conciencia inevitablemente toma la forma de esta prisión.

Este estado de ignorancia es lo que hace que temamos a la muerte y a la desaparición y que consideremos como “éxito”en la vida la riqueza material y la fama, pero nadie se lleva nada de esta vida y la fama es como un sueño que tarde o temprano se olvida.
Este desconocimiento nos lleva a creer que lo que nos hace fuertes y resistentes es la fuerza física, una fuerza ciertamente limitada.


La verdadera fuerza surge de la unidad del cuerpo y de la mente, brota a partir de la autoconfianza y el desapego, del coraje y la sabiduría. Es el resultado de la alquimia interior entre el agua y el fuego, que da como resultado la energía verdadera, en armonía con la energía universal y toda la Creación.
La fuerza individual, que no es más que la fuerza del propio ego, es limitada y estrecha, es como una cáscara que puede fácilmente romperse.
Tras liberarse del ego, uno puede conectar con el verdadero amor, el respeto y la autoconfianza.
He aquí la auténtica fuerza.
Una vez liberada del egoísmo, el  miedo y la ambición, nuestra vida y el universo forman parte del mismo mundo. Desaparecen límites y fronteras en tanto que la energía ya no emana del cuerpo humano sino del poder infinito del universo, fluyendo libremente, sin ataduras. La energía individual resuena y armoniza con la energía cósmica.

O´Sensei decía: “No soy yo quien controla mi energía. Yo estoy vacío pero por mi cuerpo fluyen las energías del Universo. Éste es el poder universal”.

Quienes se creen libres suelen responder a impulsos egoístas. Quieren hacer algo, poseer o convertirse en alguien. Los apegos y los deseos egoístas no engendran libertad ni traen la calma. La verdadera libertad nace del vacío, sólo éste permite la unión con el Universo, con el Creador y la calma verdadera surge del equilibrio y del autocontrol.

La Vía de la armonía no es un camino fácil

La verdad no ilumina a los espíritus ociosos. Se trata, en cambio, de un camino sembrado de trampas y dificultades, con numerosas y duras pruebas para quien lo transita. La experiencia concreta del conflicto es frustrante, pero la lucha que supone el mejoramiento de las condiciones individuales y sociales lo es más todavía.
Sin embargo, el camino del conocimiento presenta desafíos que expanden la mente, fortalecen el ánimo y permiten disfrutar de la alegría del aprendizaje.

“Yo no soy un hombre, soy el Universo en persona’’, decía Morihei Ueshiba.
No se trata de un delirio místico o de publicidad personal, sino de una verdad simple y profunda.


Todos nosotros procedemos de la materia estelar, somos hijos de la luz, de la luz divina que ha creado todo, porque nuestros orígenes se remontan a la gran explosión de la luz. Todos los elementos que forman la materia y dan forma al universo han sido creados a partir de esta energía, la Tierra y el sol y nuestros cuerpos están hechos con estos elementos.
Y del mismo modo que al morir, una estrella restituye su materia al cosmos donde será nuevamente utilizada, nuestros cuerpos se disolverán liberando nuestra conciencia, que volverá naturalmente a la fuente original.


Si quieres encontrar la verdad, sigue la luz de tu corazón




lunes, 24 de octubre de 2016

Tu mente te pertenece



Tu mente te pertenece. 
Tu experiencia es única. 
   
Si no vives tu propia vida, alguien más lo hace por ti

Si no creas tu propia realidad, si no desarrollas tus propios sentimientos y aspiraciones, si no evolucionas y no permites a la vida que se exprese a través de tu ser, entonces no eres diferente que un zombie, un muerto viviente.


Desde la cuna somos instruidos para creer y servir en este sistema injusto e inhumano, bajo pena de fracaso y exclusión. Han deformado los verdaderos valores del ser humano, fragmentado su mente, aprisionado su espíritu.

A fuerza de malas vibraciones y de una educación tendenciosa, han conseguido encerrar la conciencia, que por naturaleza es libre e infinita, entre cuatro paredes de materialismo y categorías absurdas.


Han modelado el cerebro para que funcione al castigo y a la recompensa.
Los niños que no se adaptan a esa enseñanza estrecha, obsoleta y aburrida, son catalogados como con "problemas de aprendizaje" y deben cargar con eso, pagando el precio de ser "diferentes", y en muchos casos, además, les endosan un trastorno psicológico, incluso muchos terminan medicados, para tranquilidad de los padres y la seguridad del sistema.



 Para los adultos el panorama no es muy diferente.

“Si te portas bien, tendrás tu premio, sino, ya verás, ya sabes lo que le pasa a los que no siguen las reglas establecidas… No querrás que el amo se enoje, no!?.., no te gustaría quedarte solo, ni ser un looser, ni perder todo lo que tanto te ha costado acumular, no!?”

Definitivamente, la cultura no es tu amiga.

Las religiones establecidas, los dogmas, las ideologías, las instituciones enquistadas en el poder, representan el sistema.
Un sistema que bajo la forma de “sociedad de consumo” está diseñado para beneficio de una élite y perjuicio de la mayoría.

La ciencia olvida al ser humano y corre detrás de la tecnología.
Los políticos olvidan al ser humano y corren detrás del poder.
Las empresas han olvidado al ser humano y corren detrás del dinero.

La sociedad en su conjunto ha olvidado al ser humano y corre asustada en todas las direcciones, sin sentido.
Es obvio, el sentido de la vida lo da el espíritu.

Estamos dirigidos por los peores, los más incapaces. Gente con miedo, de mente estrecha, ávida, mentirosa, estúpida y egoísta. Y aunque quizás, algunos, en la pirámide social, sean sinceros y crean en lo que hacen, de una manera u otra todos participan y son intermediarios de la mentira.
   
Se han apropiado de tu derecho a la salud y a la felicidad

Los amos que hacen las normas, te inoculan sus miedos y principios y te venden sus productos. Se han apoderado de tu mente. Tus pensamientos ya no te pertenecen, han tomado el control de tu cuerpo emocional.

Los programas son tan eficientemente instalados, que aunque intelectualmente pienses lo contrario y creas que haces lo que quieres, cuando suena el pito, todos hacen la cola para votar y pagar sus impuestos, y quizás luego, como recompensa puedan ir a McDonald´s.

Al punto que es una verdad cultural que la medida del éxito en la vida está determinada por lo que posees. Siguiendo este paradigma, la inmensa mayoría empeñan sus vidas trabajando como esclavos pensando que la ganan…Uppss!

“El burrito sencillo va solito al corral”..., dice una canción.


En el fondo, aunque no guste, todos esperan que les digan que hacer, que pensar, a donde ir, como educar a sus hijos, a que dioses rezar, a quien votar, como vestir, que comer, ¿a quien debo parecerme para no fracasar en la vida?

Triste realidad para seres dotados de conciencia infinita, de una inteligencia que evoluciona. Capaces de amar y perdonar y viajar con sus mente más allá del tiempo y del espacio

Pero algunos despiertan, renacen, recuerdan y comprenden que todo es una ilusión, solo un viaje, una experiencia. Realizan lo transitorio y relativo de las cosas. Asumen su naturaleza universal y eterna y toman el control de sus vidas, de sus pensamientos, de sus emociones.
Y entienden que no es solo un viaje de ida, una línea recta y aceptan que además, no van solos.


Entonces vuelven y se lo comunican a los otros: 
"¡Hey, despierten, no se dejen abusar, somos libres, siempre lo fuimos, tomen de vuelta sus mentes, enderecen la espalda, sean felices, no se identifiquen con esta mierda llamada “sociedad”. Apaguen la TV y los celulares. No tengan miedo, aprendan a comunicar con el corazón, a escuchar a la naturaleza, a observar su propia vida, íntimamente. Son seres luminosos, permitan que brille su luz interior e ilumine el camino de otros. Si son así, el universo entero abrirá sus puertas y les ofrecerá sus secretos, porque resonarán con su esencia, ya que el universo, el Creador, es transformación y amor incondicional”.

Eres conciencia infinita

Recoge tu espíritu, ilumina tu corazón y toma el control de tus pensamientos.

Tu mente te pertenece.
  

miércoles, 19 de octubre de 2016

vuelve a tu centro



Cada pensamiento que pensamos, cada palabra que decimos, cada acto que realizamos, tiene sus resultados directos e indirectos que encajan en la gran cadena de eventos y efectos.
Desde este punto de vista es difícil determinar entonces hasta que punto existe el “libre albedrío”, hasta que punto somos libres o prisioneros de esta cadena infinita de efectos que nos preceden.
Se puede decir que no hay una verdad absoluta, somos libres y no lo somos al mismo tiempo.

El principio de polaridad muestra que ambas son medias verdades, son los polos opuestos de la verdad absoluta.
Una persona puede ser a la vez libre y sin embargo estar atada u obligada por la necesidad o las circunstancias.

Sin embargo: "Cuanto más te alejas de tu centro, más necesidades y ataduras tendrás, cuanto más cerca del centro estás, más libre serás de todo."



Cuanto más cerca estés de tu centro, podrás experimentar el equilibrio y el autocontrol, entonces habrá menos tensiones y contradicciones en tu vida.

La medida de tus tensiones es la medida de tu desequilibrio
La medida de tu desequilibrio es la medida de tu sufrimiento e ilusiones

La mayoría de las personas son más o menos esclavas de su herencia, de su educación, de su historia personal, del medio ambiente, etc, y manifiesta muy poca libertad. Son arrastrados por las opiniones, costumbres y pensamientos del mundo exterior, y también por sus propios conceptos, emociones, sentimientos y estados de ánimo.

No manifiestan ningún control y mucho menos ninguna maestría.

Muchos reaccionan indignados cuando se los confronta a este hecho, diciendo: "¡Por supuesto que soy libre de pensar y hacer lo que quiero, siempre puedo hacer lo que me place!". Pero no pueden explicar de dónde surge el "quiero" y "lo que me place”. ¿Qué los hace querer hacer una cosa en lugar de otra, o porque tienen preferencias y desagrados, ¿Cuál es su origen? ¿Acaso pueden detectarlo y cambiarlo si realmente quisieran?

La maestría consiste en cambiar estos “placeres” y "deseos" por otros en el extremo opuesto del polo mental. Esta es la voluntad por la voluntad misma, es acción, es libertad. Aplicas la negación y equilibras el movimiento.

En lugar de la voluntad debida a algún sentimiento, estado de ánimo, emoción o sugestión del entorno que hace surgir el deseo, el placer o el rechazo. Esta es voluntad reactiva, atada a la cadena interminable de efectos. Crees que eres libre, pero tus pensamientos y acciones son en realidad reacciones sin control verdadero de tu parte.

En esta posición reactiva, estás siempre buscando o huyendo, consciente o inconscientemente.

Muchas personas son arrastradas como la piedra que cae de la montaña, obedientes ciegamente al medio ambiente, a las influencias externas y a sus pensamientos e ilusiones, por no hablar de los deseos y voluntades de otros más fuertes que ellos mismos, la herencia, las costumbres y la sugestión, que los arrastra por la vida sin resistencia de su parte, sin el mínimo ejercicio de la voluntad. Movidos como peones en el ajedrez de la vida, desempeñando sus papeles y luego dejados de lado cuando ya no tienen utilidad.





Este es el destino del ser ordinario, ser siempre un efecto repetido, un peón en un tablero, un eslabón de una cadena que ni siquiera conoce.

Pero el sabio, conociendo las reglas del juego, se eleva por encima del plano de la vida material, y poniéndose en contacto con los poderes superiores de su naturaleza, domina sus propios estados de ánimo y pensamientos, cultiva sus cualidades y practica la polaridad, afectando también a su entorno y así en vez de convertirse en un peón movido por otros, se transforma el mismo en el hacedor de su juego.

Crea su propia vida y su propia sabiduría.

Se vuelve la causa y no el efecto.

Los maestros y sabios no escapan a la causalidad de los planos superiores, sino que se armonizan con los planos superiores y así controlan las circunstancias en el plano inferior. Forman así una parte consciente del devenir cósmico, en lugar de ser meros instrumentos condicionados.

Al sintonizarse con las frecuencias sutiles superiores, reciben energía e información que afecta inevitablemente al plano físico.

Mientras que sirven en los planos superiores, gobiernan en el plano material.

Pero, ya sea en lo alto o en lo bajo, el principio de causa y efecto está siempre vigente
.


No hay tal cosa como la suerte o el azar


Somos capaces de ver ahora, con ojos aclarados por el conocimiento, que todo se rige por la única Ley, incluso el número infinito de leyes que existen, no son más que manifestaciones de la Única Ley y Principio, que es el TODO.

Es verdad que ni una piedrita cae sin ser advertida por la mente del TODO (o la mente de Dios, como prefieras), se dice que hasta los pelos de nuestra cabeza están contados. Nada pasa desapercibido en la totalidad, ya que en el nivel fundamental todo está conectado, entrelazado. No hay nada fuera del Todo; esta es la única ley y no hay nada que suceda contrario a ella.

Y, sin embargo, no cometas el error de suponer que esto te convierte en un autómata ciego ya programado, sin la posibilidad de desarrollar tu poder personal ni nada que hacer al respecto, todo lo contrario.

Puede utilizar la ley para superar las leyes, ya que tu ser superior siempre prevalecerá sobre el inferior. Puedes mejorar tu naturaleza fundamental. Ampliar tus capacidades. Cambiar tus hábitos y tus puntos de vista.

¿Eres capaz de comprender el significado de esto?

Lo que se entiende comúnmente por libertad es simplemente la aspirina de los esclavos

Ya eres libre por naturaleza, pero si quieres experimentarlo en tu vida basta con desatarte de la cadena de pensamientos y acciones que te han traído hasta este punto.

Puedes asumir sin identificarte y cambiar la secuencia de eventos y efectos en tu favor.

Ahora y aquí. Cada punto de tu existencia es la oportunidad de cambiar, cada momento es un buen momento.
La vida es movimiento, el movimiento es cambio, transformación, y sin cambio no hay evolución, ni siquiera habría vida.

Cambia tus creencias. Olvida la educación recibida hasta el presente. Reinicia tu vida a partir de tu silencio interior, de tu centro. Transforma tu entorno con tu deseo y con tu mirada.



Si quieres cambiar el efecto debes volverte la causa



miércoles, 12 de octubre de 2016

La vía del amor y la armonía

El Aikido es Budo. No significa "arte marcial" en el sentido de la lucha, la violencia ni tampoco la competencia. 
Budo significa parar la confrontación, literalmente "desviar la lanza del enemigo".

Aikido es una vía de amor y armonía



Si bien la palabra Aikido se compone de tres caracteres que, juntos, literalmente significan "El camino de la unión con la energía universal", realmente el Aikido proviene de la unión de AIKI y DO, ya que AIKI es un concepto existente desde hace milenios, en el cual el fundador del Aikido se basó para crear su camino.

Aiki se refiere a las vibraciones del orden universal. Esto significa el universo en su totalidad y no acciones pequeñas o limitadas. Creo que los educadores y las personas mayores deben practicar Budo. Esta es la forma de estudiar el Cielo y la Tierra, y está ligada al corazón del Universo. Avanzamos junto con el Universo, y es mediante la respiración que nos unimos al Universo en su totalidad.
O´Sensei Ueshiba

Aiki es la creación del orden universal dentro de nuestros propios cuerpos. Esto se logra absorbiendo por completo el orden universal y luego unificándolo dentro de nuestros cuerpos.

Entonces nos convertimos en uno con los corazones de las personas en todo el mundo. Llegamos a estar unidos en armonía y entendimiento.

En japonés Kami significa dios o espíritu, pero no solo en singular, al mismo tiempo hay muchos kami, son los “espíritus de la naturaleza”. Un solo espíritu y sus múltiples manifestaciones.

La noción de un kami a la vez múltiple y único puede parecer paradójica y las mentes científicas difícilmente admitirán que gobierne la Naturaleza.
Pero si reemplazamos al kami por las leyes físicas, las leyes que gobiernan los fenómenos naturales, puede observarse con claridad que el universo es un conjunto de fenómenos interdependientes.

El kami y las leyes físicas no pueden existir separadamente.

Científicos de la talla de Einstein o Planck hablaban de la existencia de una Voluntad Suprema en el universo, no cognoscible para la ciencia, que gobernaba las leyes de la física. Se referían, de hecho, a una mente o conciencia universal. Cada vez más la ciencia moderna verifica los fundamentos de la sabiduría intuitiva del conocimiento ancestral.

Desde tiempos muy remotos, la humanidad ha percibido un poder misterioso que controla estas leyes y le dió el nombre de “Dios” a este poder. O´Sensei lo llamó “función milagrosa del Ki”, o simplemente Aiki.

El Aikido es la Vía de la armonía con las leyes de la naturaleza. 
El Aikido manifiesta el amor y la protección de todo lo existente.



Esta Creación, es en si misma el amor del creador

El amor de Dios es el creador de todo lo que existe, su deseo infinito genera la energía y el movimiento cósmico perpetuo, esta misma energía es la que fluye y da forma a todo el universo.

Hablamos de amor en términos abstractos, pero el amor no es una idea abstracta. Sin amor no habría vida, ni aire, ni agua, ni alimentos.
El amor es realidad. El amor es don, es abundancia.

La vida misma expresa el amor del Creador

No se trata de un amor abstracto o sentimental sino de un amor puro y vital como la misma creación. Dios no es un concepto o un dogma, Dios es amor.
La armonía y la unidad son la esencia del amor. El amor universal no es un amor egoísta. Está libre de prejuicios y acoge en su seno a todo lo creado. El amor no tiene expectativas y es incondicional.

Penetra y llena su objeto y los opuestos dinámicos se vuelven una unidad y crecen juntos. La mente de Dios llena el vacío y no existe nada fuera de esta mente. Su conciencia sensorial reverbera en el mundo invisible donde toda acción o fenómeno tienen su origen. El mundo invisible de la vibración, eso que llamamos el vacío del espacio, está cargado con su pulso. No hay nada “vacío”. Materia y espíritu son dos aspectos de la misma mente o conciencia universal.

Ésta conciencia es el mundo espiritual, cuya energía crea la materia visible a través del movimiento de su soplo.

La armonía de la Creación se basa en el amor. Las leyes electromagnéticas han estructurado el Universo y su actividad ha desencadenado en el corazón de la materia el ritmo perfecto de la vibración cósmica. Este equilibrio ondulante entre las polaridades, el yin y el yang, las fuerzas centrífugas y centrípetas, no son más que dos facetas de la misma realidad.






En el seno de este ritmo infinito, la creatividad surge y los opuestos se unen. El Creador y la Creación forman una unidad, no están separados, y nosotros estamos inmersos en el ritmo perfecto que es la expresión de la Sabiduría Divina.

La unidad es el poder del amor que resuelve todos los conflictos

A este proceso de unificación de los contrarios en japonés se le llama musubi.
La fusión del yang, la fuerza centrípeta, y del yin, la fuerza centrífuga, crea el equilibrio perfecto en el universo. El musubi es también movimiento, ya que sin movimiento la unión sería imposible. Su símbolo es la espiral que recicla perpetuamente su energía, un proceso sin comienzo ni fin. Es continuidad y cambio, sin este movimiento transformador no habría vida ni creación.

Los contrarios aparecen como la expresión dinámica del cambio y la evolución.
Toda la vida, toda la actividad universal, es un proceso de mutación, o musubi, y la única constante es el cambio.
Los días, las estaciones, todo cambia. Nacemos para morir. Nacimiento y muerte, envejecimiento y renacimiento, es el ciclo de la vida. Materialización y disolución. Aparición y desaparición.
Todo es cambio. 
La vida es transformación y la capacidad de cambiar es un elemento esencial del crecimiento.
La libertad fundada sobre la comprensión y la aceptación de esta verdad es la fuente del poder de la creatividad verdadera.

El conocimiento de la armonía supone experimentar el conflicto

Esencialmente, un conflicto no es ni bueno ni malo: es solamente lo contrario a la armonía, un puente tendido hacia la creatividad.
Tenemos que replantear nuestras ideas, reflexionar sobre nuestras creencias, redondear los ángulos de nuestras tendencias negativas para que el espíritu de lucha se convierta en un espíritu creador y positivo.

La disciplina y la presión del entrenamiento del Aikido crean las condiciones que ponen en evidencia este espíritu, sometiéndolo, afinándolo, desarrollando el autocontrol y la calma.



Si trasciendes los límites de tu cuerpo físico y de tu mente ordinaria tendrás libre acceso a un mundo de armonía y creatividad donde reina la unidad y el equilibrio.