miércoles, 15 de noviembre de 2017

El camino de la armonía



por Mariano Giacobone 


El Aikido es un arte marcial cuya esencia es la resolución del conflicto armonizándonos con la fuerza del adversario o con la agresión. Bien entendido, esto no significa adoptar una actitud pasiva o “presentar la otra mejilla”, lo que se busca es la neutralización del contrario, derrotándolo sin dañarlo, en lugar de destruirlo o humillarlo.

El maestro Morihei Ueshiba, su fundador, concluyó que el verdadero espíritu de las artes marciales no debe centrarse en el combate o la competencia deportiva, donde el orgullo y el egoísmo se potencian; sino en la búsqueda de la perfección física, mental y espiritual del ser humano, a través del entrenamiento, la auto-reflexión, y la práctica continua.

Atacar y agredir es fácil, lo hace cualquier energúmeno y refleja su nivel de ignorancia y desequilibrio.


Aprender a defenderse es una arte y requiere mucho cuidado y entrenamiento, es el camino del guerrero, que protege la vida y busca la paz y dedica su vida a educar sus instintos y pulir sus habilidades.

Aikido es el camino de la unión con la energía universal.
Es el nexo entre la humanidad y la conciencia universal.
Es un camino de vida, una vía espiritual que armoniza la mente y el cuerpo y exalta las virtudes humanas como la fuerza y el coraje, la compasión y el amor incondicional, la sinceridad, la creatividad y la calma.


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Horarios de clases


Aikido:

Adultos: Lunes-Miércoles y Viernes de 18 hs a 19.30 hs
Niños: Miércoles de 17 hs a 18 hs. Sábados de 10 hs a 11 hs.
Sábados de 8.30 hs a 10 hs. Clase general.

Iaido:
Jueves de 8.30 hs a 10 hs



Escuela Budo Shin
AIKIDO


domingo, 12 de noviembre de 2017

Aikido: arte marcial infinitamente creativo


por Mariano Giacobone

El Aikido es el estudio del espíritu.
Es el puente que une lo espiritual con lo material. Es la manifestación profunda de los principios universales, es decir, sus técnicas revelan el funcionamiento y la estructura fundamental del Universo, aparición, transformación y desaparición.



Círculo, triángulo y cuadrado, moviéndote en círculos, penetrando profundamente, fluyendo como el agua, veloz como el viento, poderoso como el fuego, estable como la tierra.


Todas las cosas surgen de una fuente; todos los elementos materiales y espirituales surgen de esa única fuente. Es el modo de funcionamiento sutil en que funciona la vida. Estos principios dan lugar a la existencia; éstos unen la materia y el espíritu. Así es como se despliega la vida en el gran esquema universal.
Todo el universo es como una gran familia, y el aliento sutil de la vida envuelve el pasado, el presente y el futuro. La comprensión de este principio nos ayudará en todos los aspectos de nuestra vida. Debido a que el universo surge y se desarrolla a partir de una única fuente, siempre debemos buscar, de forma optimista, la unidad y la armonía en todas las cosas que hacemos.

Debemos desarrollar el coraje y la confianza en si mismo, y mediante el optimismo y la creatividad guiar nuestra vida a través de los caminos que se nos presenten. Este espíritu nos permite volvernos uno con el universo y su funcionamiento y nos da la capacidad de trascender nuestros límites y debilidades, ampliando la conciencia y purificando nuestro corazón.

Hay que darse cuenta que la fuente del universo y la fuente de nuestra propia vida son lo mismo.

Es en este punto donde cobra relevancia la práctica y el estudio del Budo. Pero ¿Qué es exactamente Budo?

El término “Budo”  originalmente significaba “el camino de la vida del Samurai”, o “Bushido” y no solo se refería a bujutsu (técnicas marciales).
Actualmente la palabra Budo se usa como término genérico para referirse a las enseñanzas de las artes marciales tradicionales como: Aikido, Kendo, Judo, Iaido y Karate-Do.

Como forma de vida, la práctica del Budo, o de las artes marciales tradicionales requiere del practicante un alto grado de conciencia interna y externa basada en el conocimiento del propio cuerpo y el manejo de la respiración, la comprensión de las emociones en diferentes situaciones, la estabilidad del pensamiento, y la sincronización con el movimiento exterior (tanto de objetos como de las personas y seres vivos), la empatía con los demás, y la introspección continua. Por medio de la meditación, la auto-reflexión y la práctica ética de las artes marciales.


En palabras de O´Sensei Ueshiba, el fundador del Aikido:

“Desde la antigüedad se dice: “Bu es divino”. Bu es la vía divina establecida por los dioses y simboliza todo lo que es verdadero, bueno y bello en este mundo.
Éste se basa en principios divinos y nos guía según esos dictados. Es el rayo de luz que crea verdaderos seres humanos.
Los principios de bu deben guiarnos. Si practicáis bu, fomentaréis el espíritu de bu. El espíritu de bu unifica el cuerpo y la mente de una manera verdadera, buena y bella. Desde tiempos remotos, los sabios han proclamado: “Bu es el fundamento de todas las cosas.
Es un ofrecimiento de los dioses, el principio que une el cuerpo y la mente y fomenta la firme valentía. Bu es la fuente de la vida.
La energía de bu ata el universo y une los mundos interiores y exteriores.

En el Budo, al principio, no hay combate como en el deporte. Si hacemos un combate, ello nos lleva a la muerte. Pero es una gran falta buscar el combate, porque la destrucción o el asesinato, matar o herir, son grandes crímenes de la vida.
En Japón, desde tiempos remotos, la ley del Budo dice no matar, no herir. El verdadero Budo de nuestro país es el camino de la gran armonía, es decir la purificación del cuerpo y del corazón. Establecemos en la tierra los reglamentos del cielo, y practicamos, creamos y protegemos todo.
Esta es la regla del bu. Pero hoy en día, todos los que hablan o practican el Budo en general, no conocen el verdadero bu del Japón; practican el falso Budo, no el genuino, y eso es realmente lamentable.
(Diario del Aikido,10 mar.1960).


Nuestro cuerpo es una creación del universo que alberga al espíritu. Nuestro ser está milagrosamente vinculado con la esencia del universo, de hecho, somos uno con el universo y éste debe ser el principio que guíe nuestra vida.

El regalo de la vida que se nos ha concedido a los seres humanos dictamina que nosotros debemos proteger y purificar el mundo.

Lo primero que debemos desarrollar es la perseverancia, y luego pulir y aclarar nuestros pensamientos. Esto nos permitirá concentrarnos resueltamente en la tarea esencial de unificar el cuerpo y la mente.
La unificación del cuerpo y la mente nos llevará a desarrollar técnicas fundamentales.
Dichas técnicas las crea nen , que es la concentración unidireccional, la percepción directa de la verdad (capacidad de foco) y sus posibilidades son ilimitadas.
Las técnicas deben reflejar principios universales. Para ello necesitamos un verdadero nen. Esto es esencial para la práctica correcta del Budo.

Si estás lleno de pensamientos banales y egoístas, nunca progresarás en el entrenamiento del Budo.
Este tipo de Budo es malicioso y sólo aportará desgracias. Nen nunca se centra en los aspectos físicos de una confrontación.

Únete con el cosmos por medio de ki-musubi (mezclarse con la energía).
Si nen se estanca en el cuerpo, la vida empieza a disminuir. Por lo contrario, cuando nen interactúa con el cuerpo y la mente, la vida florece. Un nen potente puede incluso producir poderes sobrenaturales y una visión iluminada.

Tu poder personal, depende de tu capacidad para unirte con el poder cósmico. Tu respiración es el vínculo, tu cuerpo es el vehículo y tu mente es la esencia, que te permitirán elevar tu conciencia más allá de los límites de tu imaginación.


Aikido es el camino de la armonía y su esencia es unirse al ki del universo.



Escuela Budo Shin
AIKIDO


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Los 5 principios del Aikido y la estructura del Universo


Por Mariano Giacobone
Shobu goho

Shin: es Makoto, unidad de palabra y obra; significa seguir sinceramente el orden del universo. Es cuerpo y espíritu en unidad Es el claro espejo de la mente del principiante, sin motivos ocultos o segundas intenciones.. Se le llama Iku tama, el espíritu de la vida. Shin es sinceridad, honestidad y realidad, simbolizadas por el espejo y son realizadas por la calidad de nuestro entrenamiento y auto reflexión.

Zen: es virtud. La verdadera virtud es siempre invisible. Es la espada del discernimiento y del coraje. Es el ki del fuego que da nacimiento a la compasión por todos los seres.

Bi: es belleza. La joya de la vida humana. Careciendo de amor y de belleza, el ki del agua se muere. Cuando este ki, que se le llama Nigitama, es abundante emerge como amor, compasión y generosidad hacia los otros. Nigitama crea el poder y la flexibilidad para resolver los conflictos sin ira ni necesidad de imponerse. Si Nigitama es fuerte, la salud y la vitalidad son fuertes. Nigitama escucha y ve el sufrimiento de los otros y responde inmediatamente.

Ai: es amor y armonía. Es el espíritu que abraza todas las cosas por igual. Es conciencia, la fuerza de la vida en si misma. Es la calidad de la grandeza y el liderazgo. Representa el espíritu de la prosperidad. Es la esencia del Aikido.

Chi: es la plenitud de ki, el cual mediante su sabiduría unificadora manifiesta la esencia de su iluminación. Esta es la base de la rectitud y la conciencia espiritual. Es el vehículo del Espíritu. Aporta la sensibilidad y la intuición que permiten el autocontrol. 


Masakatsu Agatsu Katsuhayabi

Masakatsu: Victoria verdadera.
Agatsu: Victoria personal (sobre si mismo).
Katsuhayabi: aquí y ahora, más veloz que la luz.
Estas tres palabras son el lema del Aikido.
'Masa' significa verdad, correcto, recto;
'Katsu' es victoria, triunfo, éxito. La primera mitad de la frase puede ser traducida como:
'La verdadera victoria es la victoria sobre si mismo'.
'Haya' es veloz, rápido, dinámico;
'Bi' es sol, día, luz.
'Katsuhayabi' puede ser traducido también como: 'Un estado del ser que trasciende tiempo y espacio'

Morihei Ueshiba enseñaba a sus alumnos a mantener siempre el estado de Masakatsu Agatsu al ejecutar sus técnicas: "Si la mente y el cuerpo son verdaderos, las técnicas serán efectivas".


Ichirei Shikon Sangen hachiriki

Un Espíritu Cuatro Conciencias Tres Orígenes Ocho Poderes

"El Aikido es el camino de la armonía, es decir, la forma de vida de Ichirei Shikon Sangen hachiriki, la forma de la estructura del universo, específicamente la forma del “plano elevado de los Cielos."
El plano elevado de los Cielos –Takamagahara-, es el lugar donde nacieron los dioses.  
O´Sensei decía: "Takamagahara está dentro de ti mismo. Si buscas Takamagahara no lo encontrarás en el cielo ni en la tierra. Cuando despiertes al hecho que existe dentro tuyo vas a llegar a la iluminación".

Takamagahara, también se traduce como "La Alta Llanura del Cielo", es un lugar de la mitología japonesa. En el sintoísmo, Takama-ga-hara es el lugar de morada del Kami (Dios).
Se cree está conectado con la Tierra por el puente Ama no uki hashi. En el culto sintoista, el kami se invita a dejar Takama-ga-hara y entrar en un relicario o algún otro sitio purificado.
En otras palabras, Aikido y Ichrei Shikon Sangen hachiriki representan tanto la estructura del Universo así como la estructura de uno mismo como individuo - o quizás sería más exacto decir, la forma en que uno mismo debe construirse física y mentalmente para alcanzar un estado ideal tanto a nivel marcial como en la vida.

La primera sección, "Ichirei Shikon" ("Un Espíritu, Cuatro Almas o Conciencias"), es la estructura del mundo de los espíritus. En la cosmología sintoísta los humanos poseen un espíritu y cuatro almas: la turbulenta (aramitama), el tranquilo (nigimitama), el feliz (sakimitama) y la maravillosa (kushimitama). "Naohinomitama" es el espíritu que actúa como una especie de contenedor para las cuatro almas.

La segunda sección, "Sangen hachiriki" ("Tres Orígenes, Ocho Poderes"), es la estructura del mundo físico, del yo físico y de la metodología del entrenamiento físico en el Aikido.

"Sangen" ("Tres Orígenes"), son los tres elementos básicos del universo - el cielo, el ser humano y la tierra, representados por el círculo, el triángulo y el cuadrado, lo suave, lo que fluye y lo duro.


En la estructura del Universo "Hachiriki", u 8 poderes o fuerzas, según el maestro Ueshiba, corresponden a una fuerza activa, una fuerza quieta, una fuerza de tracción, una fuerza de relajación, una fuerza de división, una fuerza de combinación, una fuerza de disolución y una fuerza de cristalización o materialización.
Son 4 pares de opuestos complementarios que cíclica y rítmicamente dan forma el universo físico.
Movimiento - Quietud, Materialización - Disolución, Tensión - Relajación, Combinación – División. Combinando los pares de opuestos dan 1 y 0 (10) es decir: 9-1, 8-2, 7-3, 4-6. Como ven los números realmente son 9, los demás son repeticiones y combinaciones.

En este universo vibrante todas las ondas evolucionan en octavas que están formadas por 8 grados o niveles, comenzando con el 1er. grado o tónica, para luego recomenzar una octava más alta o más baja.


En palabras de O´Sensei Ueshiba:

"El Aikido avanza hacia la perfección del mundo entero para establecer el Cielo en la Tierra.
Aikido es la “Gran Vía” para purificar el mundo completamente. Purifica y disipa los pecados, malicia y malos pensamientos del Universo y cuida de ellos.

La "Vía de aiki" es la manera de proteger amor. Sin amor, nada en el mundo puede realizarse.
Por consiguiente, yo creo que este mundo se destruirá si el verdadero trabajo de aiki no se lleva a cabo.
Nosotros debemos proteger este mundo haciendo nuestra Vía a través de los tres mundos: Apariencia (consciente o físico) – Esencia (subconsciente) – Espiritual o Divino (inconsciente).
Esta es la manifestación de Buda (Saisho Myo Nyorai).
Aiki es una "Vía" cuya misión es la reconstrucción de este mundo flotante estando de pie en el centro del Universo.
Nosotros nos purificamos - las personas, naciones y el mundo entero - y mejoramos en el nombre de Dios.
Finalmente, el verdadero trabajo de Aikido comenzará. No conozco otra manera que no sea Aikido, capaz de reconstruir este mundo.
Debemos atravesar la entrada principal a través del Budo, proteger a la humanidad de la destrucción, y dedicarnos para traer paz a la humanidad.
El tiempo ha llegado. El trabajo realmente comienza este año.

Aikido es la "Vía" de sinceridad y sinceridad es la "Vía" de Lealtad. La lealtad significa dar servicio al logro de la construcción del Cielo Universal, y consagrarse al Espíritu de construcción del Cielo en La Tierra.
A fin de avanzar a lo largo de este "Camino", debemos perfeccionarnos. En primer lugar, debemos mejorar y perfeccionar las naciones, y reformar y perfeccionar la humanidad para que la Tierra sea transformada para bien.


Aikido difiere de cualquier otra arte marcial desde sus inicios. Es la práctica de vivir toda la Verdad entera y sinceramente, dedicando por completo nuestro cuerpo y espíritu.
Es mi deseo que domines Aikido incluyendo su dimensión espiritual.
Estudiemos juntos consagrándonos totalmente."




Escuela Budo Shin
AIKIDO


lunes, 6 de noviembre de 2017

La verdad del instante presente


Purificando la mente y el cuerpo

por Mariano Giacobone

Desde la antigüedad la práctica de la “purificación” es fundamental en muchas culturas. En Oriente sigue siendo muy común, particularmente en las escuelas de artes marciales, pero también en la India (en el Ganges) y en Japón (rituales sintoístas).
Se puede comprender no solo desde el punto de vista religioso, sino fisiológico y práctico. El cuerpo mismo tiene mecanismos de purificación muy sofisticados. Los pulmones y riñones son expertos en purificación. La célula misma es especialista en purificación.
Es importante antes entender de lo que aquí se habla. Purificar significa: Eliminar lo que es extraño a alguna cosa, devolviéndola a su estado original.
Esta definición es válida no solo para el cuerpo físico, sino también para la mente y las emociones.

Misogi es un método para purificar el espíritu, la mente y el cuerpo. Es un método tradicional en las artes marciales y en el Aikido que se utiliza para preparar la mente y acondicionar el cuerpo para la formación y para aprender a desarrollar el kikaitandem o centro (la zona bajo el ombligo).

Algunas escuelas de Budo practican el misogi con agua fría al amanecer.
El misogi también se puede realizar al aire libre, en la naturaleza, en el mar, debajo de una cascada a cualquier hora de la mañana como de la noche.

Puedes utilizar esta forma de purificación para completar tu formación y elevar tu conciencia en el camino de la perfección.


¿Qué significa elevar la consciencia espiritual por medio del misogi?

Por medio de la purificación puedes adquirir consciencia del amor incondicional que hay en ti y revelar la pureza de tu espíritu.
Si el cristal de tu espíritu está velado, su verdad no puede percibirse.
Las formas infinitamente creativas del Aikido se fundamentan en esta verdad, que no conoce pasado ni futuro; es la verdad del instante presente.

“En este instante de verdad sólo hay vacío. La muerte no existe, sólo hay espíritu eterno. En este vacío se encuentra la sabiduría y la diversidad del Aikido. No huyas al pasado, no sueñes con el futuro. Vive el instante presente y descubrirás la verdadera esencia de tu ser.”
Ninguna fuerza exterior puede perturbarme, yo permanezco en calma ante todo ataque, cualquiera sea su rapidez o estilo. ¿Por qué? Porque estoy vacío, no estoy apegado ni a la vida ni a la muerte. Me remito totalmente a la sabiduría de Dios. Hay que desapegarse de la vida o la muerte frente al enemigo. Hagan lo mismo en vuestra vida de todos los días”.
Maestro Ueshiba


Renunciar al apego por la vida no supone morir antes que luchar por la verdad o entregar tu vida en vano.
Renunciar al apego a la muerte no implica emprender la huida o ser un cobarde.
Ambas reacciones reflejan miedo y debilidad. Hay que evitar estar bajo el control del miedo y el egoísmo ya que bloquean el corazón, vacían la energía (ki) de los riñones y anulan el “ojo espiritual”.

El “ojo espiritual” es el ojo que todo lo ve, que puede percibir más allá de la forma, del tiempo y del espacio, es el ojo del discernimiento espiritual, el ojo de la sabiduría y la clarividencia.
El ojo espiritual se desarrolla naturalmente con el entrenamiento y la dedicación, pero es necesario un corazón sincero y un amor incondicional hacia todas las existencias.
Sin pensar en huir, e incluso si el dolor y la muerte amenazan, deben permanecer calmos, con el corazón libre de todo egoísmo, con confianza inquebrantable en vuestra unión con el Espíritu creador e infinito.
En esto consiste el espíritu que rehúsa el conflicto. Ayer no es más que un recuerdo, mañana sólo una esperanza, pero el instante presente es el real.
Cada momento contiene al infinito
Cada momento es una expresión de la verdad universal.
Pasado, presente y futuro no pueden separarse pues están contenidos en esta realidad, en este instante decisivo que no permite ninguna vacilación.
El miedo y el egoísmo engendran la duda y este es nuestro verdadero enemigo.


La práctica del Aikido permite cultivar el fuego del corazón y el amor incondicional, que generan compasión y alegría de vivir, y su complemento, el agua profunda de la sabiduría y la visión clara que permite mediante el orden, el control y el desapego.
La espada de la compasión y la sabiduría que corta la duda, el miedo y el egoísmo.

La verdad no es lógica.
Para descubrir esta verdad y alcanzar este poder último, es necesario emprender tres formas de entrenamiento simultáneas.
Deben entrenar el cuerpo, la mente y el ki, la fuerza del alma que unifica cuerpo y mente, para estar en armonía con el Universo.
Si la mente está en armonía con el Universo, las palabras deben estarlo también. Las palabras deben surgir de un espíritu claro. Seguidamente, los movimientos del cuerpo han de armonizarse con las palabras. Éste es el secreto del Budo.
A través de esta milagrosa función de ki, el cuerpo y la mente pueden unirse y, en virtud del entrenamiento, puede comprenderse la verdad universal.

Entonces la mente será transparente y el espíritu irradiará salud. De esta forma será posible resolver todos los conflictos y convertir esta tierra en un mundo en paz. Pero si se utiliza incorrectamente esta función milagrosa de ki, la energía viva del universo, el cuerpo y la mente caen en el desorden y el Universo deviene un caos.

Es esencial que mente, cuerpo y ki estén en armonía con los ritmos del movimiento universal, y para esto, la purificación debe ser una práctica habitual. Eliminar cotidianamente residuos, impurezas y bloqueos que oscurecen la mente, perturban el espíritu y debilitan el cuerpo.



Escuela Budo Shin
AIKIDO


jueves, 2 de noviembre de 2017

Principios para entender mejor tu vida


por Mariano Giacobone

-          Algún día morirás. Como todo lo que nace y aparece en este mundo. Todo lo que conoces morirá, todo lo que percibes se está transformando, tendrás que dejar todo lo que posees.

-          La realidad que vives es una ilusión. Es una proyección de tu cerebro, armada de acuerdo a lo que perciben tus limitados sentidos físicos y tu conciencia individual.

-          Tus sentidos perciben solo el movimiento, es decir, una determinada forma de vibración, que es transitoria y cambiante, y debido a la ignorancia de lo esencial, confundes ese movimiento con la realidad. Pero la realidad es que en esencia nada se mueve, porque la esencia es inmutable, es unidad, es eterna y todo surge de ella.

-          Posees un alma inmortal. Esa es tu esencia, tú verdadero ser, que escoge una forma humana para manifestarse en este plano físico, que es el nivel de la experiencia, para poder aprender y guardar memoria.

-          La vida es conocimiento. Porque la vida es conciencia, que busca aprender, experimentar, trascender sus límites.

-          Tu cuerpo físico debe ser devuelto. Una vez cumplida tu vida lo entregas, se disuelve, se transforma y entrega al universo el registro de tus experiencias vividas y tu memoria.

-          Lo que llamamos muerte, es una transformación. Sin muerte no hay vida, todo lo que nace muere. Pero en este universo cíclico, de ida y vuelta, no existe la muerte como tal, sino la transformación, está claro que tu ser individual, tu “yo” está destinado a desaparecer, pero el conocimiento, la información y la energía que posee no pueden morir.

-          Aumenta tu poder personal. Mediante el estudio y el entrenamiento. La energía y la información se manifiestan en niveles, y esto es válido tanto para un átomo, una galaxia o un ser humano- Cuanto mayor sea tu energía y tu conocimiento, mayor será el nivel de tu conciencia y el alcance de tu percepción.

-          Cuidado con el mensaje que envías. La realidad que vives puede ser moldeada y transformada, visto que su naturaleza es movimiento y transformación. Así que presta atención a las vibraciones que mediante tus pensamientos, palabras y acciones, envías al medio (interno y externo) ya que influyen directamente en la realidad que experimentas.

-          Busca siempre el equilibrio. Porque ese es el sentido del universo. El movimiento busca siempre el equilibrio y el equilibrio se rompe ya que sin movimiento no hay experiencia. La conciencia se mueve para experimentar y necesita volver a su centro para comprender lo que experimenta.

-          Encuentra tu propio centro. Crea tu propia sabiduría. Experimenta el amor incondicional. Comprende que la vida es cambio. Acepta que la vida es tensión y la muerte es relajación (de esa tensión). Por eso el equilibrio es hallar la “tensión justa” en la vida, ni demasiado tenso ni demasiado flojo.

-          Incorpora a tu conciencia cotidiana estos dos principios: Control y Motivación. El autocontrol es fundamental, es la esencia de la sabiduría, la inteligencia y el coraje. La motivación es la energía del corazón, el poder del amor, es lo que te permite aprender, expandirte, tener confianza en ti mismo y experimentar una realidad feliz y saludable.

-          Camina libre y sin miedo sobre esta hermosa y generosa tierra, bajo este vasto cielo luminoso, respira profunda y generosamente, abre tus manos y recibirás todo lo que necesites.


-          Tu vida es única. No la desperdicies.


lunes, 30 de octubre de 2017

El Aikido y la mujer moderna


por Paola Villarreal

La práctica del Aikido significa mucho en mi vida. Llegué a él sin ningún conocimiento marcial y sin siquiera buscarlo. Me fui fortaleciendo día a día con mi práctica y ganando en confianza. Mi cuerpo y mi actitud fueron cambiando desde la primera vez que pisé un tatami. Aprendí a enfrentar el miedo y la duda ante los diferentes ataques y caídas y a responder ante ellos sin perder el control. Mi respiración se volvió más calma y eso me permitió una mejor atención y concentración, y lo puedo aplicar en mi vida cotidiana.
Aikido me enseña que el desarrollo integral de uno mismo es mediante la educación y el entrenamiento del cuerpo, la mente y el espíritu. Es un camino de autoconocimiento y transformación, además de desarrollar técnicas de defensa personal.


Una mujer, independientemente de su tamaño o contextura, se puede defender de un ataque porque el principio básico del Aikido es usar la fuerza del atacante en contra de él mismo, y así sacarlo de equilibrio para derribarlo y neutralizar su ataque. Sin lastimarlo seriamente, pero lo suficiente como para permitir a una mujer que se defiende alejarse del lugar.
El Aikido busca desviar más que bloquear una acción. Es por ello que la fuerza física es irrelevante para realizar una buena técnica y con eficacia, eso le da confianza a la mujer, que por naturaleza no tiene la fuerza de un hombre.
La energía de la mujer es diferente a la del hombre. Su fuerza es interior, es más pasiva, receptiva y flexible que el hombre. Éste a su vez es más activo, y su fuerza se exterioriza en la dureza y resistencia. Es por ello que los movimientos en el Aikido nos resultan más naturales a las mujeres, porque no dependen de nuestra fuerza física.


Una mujer que practica artes marciales no tiene por qué tener un cuerpo más varonil ni masculinizar su apariencia. Su feminidad se ve embellecida por su confianza, determinación, conocimiento y fortaleza que nacen del entrenamiento y su práctica profunda, lo que la convierte en una luchadora y guerrera tanto dentro como fuera del tatami. 
En la práctica de Aikido la fuerza del oponente es controlada y redireccionada mediante desequilibrios, inmovilizaciones y lanzamientos, sin la presencia de competencia ni lucha. Es a través  de la calma y el control de la situación que se puede llegar a la armonización del conflicto. Dentro del dojo no hay diferenciaciones de género porque se elimina toda competencia y rivalidad. El más antiguo en la práctica debe ayudar al más nuevo. Se deben proteger y brindar cuidado entre los compañeros de práctica para no poner en peligro la integridad física.

La transmisión de valores en el Aikido, como el respeto hacia el otro y hacia uno mismo, la sinceridad, la lealtad, el coraje, la integridad, la modestia y gratitud, la compasión por los demás, la atención y el cuidado, son cualidades morales que se van desarrollando y asimilando con un entrenamiento disciplinado, amor y dedicación profunda. Así, nuestro espíritu se va fortaleciendo y nuestra práctica se vuelve cada vez más sincera y verdadera.
En mi experiencia me siento muy afortunada y agradecida de entrenar y aprender junto a mi Sensei y compañeros de práctica. Me siento cuidada y respetada dentro del dojo. Cada encuentro me ofrece la posibilidad de mejorar y de demostrar mis habilidades y superaciones, como así también de enfrentar nuevos desafíos. Al igual que ellos puedo forjar mi carácter y convertirme en una verdadera guerrera enfrentando mis miedos y debilidades. Entrenar a diario en el dojo me da alegría y motivación, aunque a veces se presenten dificultades en el camino de mi aprendizaje.
Un camino de toda una vida.
Continuar es lo que nos engrandece.

Nota; Paola Villarreal es 2º dan (nidan) de Aikido y practica en Budo Shin dojo. Es esteticista y se dedica al estudio de las terapias naturales y la fitoterapia.


sábado, 28 de octubre de 2017

Espíritu indomable


La aparición de un "enemigo" debe ser considerado como una oportunidad para poner a prueba la sinceridad de tu entrenamiento mental y físico, para ver si uno está realmente respondiendo de acuerdo a la voluntad divina.

Cuando te enfrentas a los dominios de la vida y la muerte en la forma de la espada de un enemigo, debes estar firmemente colocado en mente y cuerpo, y en absoluto intimidado; sin proporcionar a tu oponente la más mínima apertura, controlar su mente como un relámpago y moverte según tu voluntad, recto, en diagonal, o en cualquier otra dirección apropiada.

Entrando profundamente, tanto mental como físicamente, transforma todo tu cuerpo en una verdadera espada, y vence a tu enemigo.



En esencia, la espada es el alma de un guerrero y una manifestación de la verdadera naturaleza del universo; por lo tanto, cuando desenfundas tu espada tienes el alma en tus manos.
Sepan que cuando dos guerreros se enfrentan entre sí con espadas, el cuerpo y el alma de cada individuo se ilumina a medida que se unen en un mundo que necesita librarse de la falsedad y el mal.

Un enemigo que aparece a lo largo del Gran Camino de inspiración divina de la esgrima, permite a un guerrero activar principios universales, y por lo tanto sirve como una ayuda para la armonización de todos los elementos del cielo y la tierra, del cuerpo y el alma, glorias que perduran para siempre.
Nuestros iluminados antepasados desarrollaron el verdadero Budo basado en la humanidad, el amor y la sinceridad; su esencia se compone de valentía sincera, sabiduría sincera, amor sincero y de empatía sincera.

Estas cuatro virtudes espirituales deben ser incorporadas en el diligente entrenamiento individual de tu espada; constantemente debes forjar el espíritu y el cuerpo y dejar que el brillo de la espad transformadora impregne todo tu ser.



Los deportes son ampliamente practicados hoy en día, y son buenos para el ejercicio físico. Los guerreros también entrenan el cuerpo, pero además lo usan como vehículo para entrenar la mente, calmar el espíritu, y encontrar la bondad y la belleza, dimensiones de las que carecen los deportes.

El entrenamiento en el Budo fomenta el valor, la sinceridad, la fidelidad, la bondad y la belleza, así como hacer el cuerpo fuerte y saludable.

El Camino es muy vasto. Desde la antigüedad hasta el presente, incluso los más grandes sabios fueron incapaces de percibir y comprender toda la verdad; las explicaciones y enseñanzas de los maestros y de los santos sólo expresan una parte del todo.

No es posible para nadie hablar de tales cosas en su totalidad, sólo llenate de luz y calor, aprende de los dioses, y por medio de la virtud de la práctica devota conviértete en uno con lo divino.

Busca la iluminación a lo largo de esta orilla.


O´Sensei Ueshiba